Imprimir esta página

Las obras de la prisión de Siete Aguas llevan seis años paralizadas

Fuente: Las Provinciias

El centro penitenciario Levante II, la propuesta estrella para descongestionar las cárceles valencianas en tiempos de Zapatero, sigue siendo un proyecto tras seis años con las obras paralizadas. La nueva prisión comenzó a construirse en 2014 en una parcela de 50 hectáreas en el término Siete Aguas, a unos seis kilómetros del núcleo urbano, para albergar a 1.194 internos con un millar de celdas distribuidas en diez módulos residenciales, cuatro polivalentes y cuatro de mujeres.

En los Presupuestos del Gobierno para 2021 figura una inversión de 650.000 euros para reanudar las obras del nuevo centro. El proyecto fue concebido para aliviar la masificación de la cárcel de Picassent, pero no parece que vaya a finalizarse de inmediato a juzgar por las inversiones previstas en los próximos ejercicios: 400.000 euros entre 2022 y 2024.

Para Alberto Téllez, miembro de la ejecutiva nacional del sindicato Acaip-UGT, «no es de recibo que las obras de la prisión de Siete Aguas lleven años paralizadas, dejando a la intemperie lo ya construido y los miles de euros ya invertidos».

Tras elaborar un estudio de la población reclusa en la Comunitat, el Gobierno tiene intención de terminar el proyecto, pero quiere convertirlo en un gran centro psiquiátrico penitenciario. Todos los grupos municipales de Siete Aguas son partidarios de la nueva prisión, pese a la oposición de un grupo de vecinos. Estos últimos alegan que el paraje donde se construye la cárcel está catalogado por la Generalitat como «zona de riesgo extremo de incendio».

 

Valora este artículo
(0 votos)