Fuente: farodevigo.es
Armando Rangel y Víctor Mendoza son los últimos presos en Galicia que aprovecharon un permiso penitenciario para darse a la fuga. Los dos narcos venezolanos, que cumplían condena en A Lama (Pontevedra), huyeron esta semana tras disfrutar de una salida de tres días concedida por el juez de Vigilancia Penitenciaria, el mismo que autorizó el permiso carcelario a cuatro integrantes de una banda de narcotraficantes franceses encarcelados en el penal pontevedrés que se escaparon de forma escalonada en los últimos cuatro meses. Sobre los seis reclusos fugados pesa una orden de busca y captura. Estos casos no son una excepción: en la última década, un total de 553 presos -más de la mitad de A Lama (252) y Teixeiro (117)- incumplieron el compromiso de volver a alguno de los cinco centros penitenciarios de Galicia tras lograr una autorización de salida.
Nueve de cada diez penados que no retornaron a prisión cumplían condena por un delito de robo. El 10% restante estaba entre rejas por tráfico de drogas. La práctica totalidad de los reclusos que no volvieron a sus celdas, a diferencia de los cuatro narcotraficantes franceses fugados de A Lama -condenados a 12 años de cárcel cada uno con el agravante de pertenencia a banda internacional organizada y tenencia de armas- se enfrentaban a una pena de hasta cuatro años de cárcel.
Pero para la mayoría, la huida tiene los días contados. El hecho de que el 80% de los reclusos en cárceles de la comunidad sean gallegos hace que acaben volviendo a su domicilio o al de algún familiar y sean detenidos y conducidos de nuevo a prisión. La mayoría de los presos que hoy permanecen huidos son extranjeros que, con casi total probabilidad, se fugaron a su país de origen. Los reclusos detenidos tras haber agotado su permiso carcelario se enfrentan a una pena de entre 12 y 18 meses más de prisión por quebrantamiento de condena.
Beneficios.
Como ocurre en el resto de centros penitenciarios del territorio nacional, entre el 40% y el 50% de los reclusos que cumplen condena en Galicia se benefician cada año de los permisos de salida. Según datos de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, el quebrantamiento de las autorizaciones de libertad que se producen en Galicia es similar a la media estatal, que alcanza el 0,6% de no reingresos.
En 2007, más de 100 presos en la comunidad gallega aprovecharon los permisos de salida para huir de la Justicia. En las prisiones de A Lama y Teixeiro, con más de 1.400 internos cada una, un total de 115 presos no se reincorporaron a los centros penitenciarios tras un permiso de varios días -99 en el caso del penal de Pontevedra y 16 en el de A Coruña-. En Pereiro de Aguiar (Ourense), con 440 reclusos, se dieron 9 presos a la fuga y cuatro de 400 en Monterroso (Lugo). El 2007, con un total de 128 casos, fue el año con más presos huidos tras lograr un permiso. El año anterior se fugaron en las mismas circunstancias 115 reclusos, 82 en A Lama. Por el contrario, 2002 fue el año con menos fugas tras los permisos, con un total de 29.
Haber cumplido una cuarta parte de la condena es el requisito legal que permite a un preso solicitar su salida de prisión. Aunque la junta de tratamiento de la cárcel se niegue a conceder el permiso, como fue el caso de los narcos fugados de la cárcel pontevedresa de A Lama, los reclusos podrán dejar por unos días su celda si el juez de Vigilancia Penitenciaria estima que no hay riesgo de quebrantamiento de condena. "Suele ser habitual esa disparidad de criterios entre Prisiones y el juez. Pero el sistema de permisos, tal y como se ha aplicado hasta ahora, funciona. Si el preso cumple con los requisitos, no se le puede negar la salida porque el riesgo de fuga se va a dar en todos los casos", concluyen en la prisión coruñesa de Teixeiro.