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Presos nada modélicos

CÓRDOBA. Huelga de brazos caídos, no salir al patio de prisión o no recoger las bandejas del almuerzo son algunas de las consignas que la cúpula de ETA da a sus discípulos internos en el centro penitenciario de Alcolea. Cada día, estos gestos se perciben más entre los 13 etarras presos en el centro. Por motivos de seguridad, sólo algunos nombres de estos internos salen a la luz. Dirigentes históricos de la banda terrorista, como Urrusolo Sistiaga o Harriet Iragui, se entremezclan en los pasillos con los recién llegados a esta barriada periférica procedentes de la «kale borroka» (lucha callejera). La última detención en la localidad de Pedro Abad de una presunta dirigente de Batasuna, que iba a visitar a un familiar etarra en la prisión cordobesa ha vuelto a poner en tela de juicio esta dispersión de presos.

Fuente: abc.es

 CÓRDOBA. Huelga de brazos caídos, no salir al patio de prisión o no recoger las bandejas del almuerzo son algunas de las consignas que la cúpula de ETA da a sus discípulos internos en el centro penitenciario de Alcolea. Cada día, estos gestos se perciben más entre los 13 etarras presos en el centro. Por motivos de seguridad, sólo algunos nombres de estos internos salen a la luz. Dirigentes históricos de la banda terrorista, como Urrusolo Sistiaga o Harriet Iragui, se entremezclan en los pasillos con los recién llegados a esta barriada periférica procedentes de la «kale borroka» (lucha callejera). La última detención en la localidad de Pedro Abad de una presunta dirigente de Batasuna, que iba a visitar a un familiar etarra en la prisión cordobesa ha vuelto a poner en tela de juicio esta dispersión de presos.

Según ha podido saber ABC, esta presunta dirigente de Batasuna, Nuria Alzugary, fue arrestada en un hostal perabeño tras visitar a un familiar de ETA preso, Francisco Javier Gallaga Ruiz, que cumple una condena de más de 360 años por el atentado que le costó la vida al sargento Ayllón en 1996. Este integrante del denominado «Comando Andalucía» es uno de los 13 internos etarras que hay en la prisión cordobesa. Según fuentes sindicales, los hombres de este grupo de internos se encuentran custodiados en el módulo 15 del centro penitenciario cordobés, una sección de aislamiento, reservada por Ley a este tipo de presos, considerados FIES (Fichero de Internos de Especial Seguimiento).

De estos penados del módulo 15, una decena de ellos son hombres, mientras que las internas pertenecientes a ETA se acomodan en el módulo 7 de esta misma prisión.

Vigilados por la Audiencia.

Todos ellos están bajo la supervisión del juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, por lo que ante cualquier altercado con ellos, de los muchos que se produjeron en 2007, según fuentes del centro penitenciario, los propios trabajadores tienen que acudir a la capital para declarar, así como acompañarles por las numerosas causas pendientes de estos terroristas. Según el delegado de Acaip en el centro penitenciario cordobés, Paco Durán, «son internos especiales dentro de la cárcel por sus características, pero no suelen dar demasiados problemas».

Sólo a veces, y siguiendo las consignas del conflictivo Iragui, el resto de presos etarras decide ponerse unos días en simbólica huelga de hambre o deja de ir al patio durante unos días como protesta. Sin embargo, el histórico de ETA Urrusolo Sistiaga, no le sigue en sus tretas. «Algo anecdótico», señala Durán, que recuerda que estos presos tienen intervenidas las comunicaciones por carta, y son cacheados a la entrada y a la salida del patio, así como sometidos a registros en sus celdas de forma intermitente.

Fue en uno de estos «cacheos» en el que a uno de ellos se le intervino un manuscrito, que, al parecer, mostraba cómo fabricar una bomba lapa. Algo a lo que Instituciones Penitenciarias le ha restado importancia, aunque el documento ha pasado a la Secretaría de Estado para la Seguridad, donde está siendo analizado.

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