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Interior compró diez camas hospitalarias para presos que no se usan por motivos de seguridad

Diez camas eléctricas destinadas a la reformada Unidad de Judiciales del hospital General de Valencia, que se inauguró el pasado 24 de enero, se encuentran desde entonces aparcadas en el pasillo del sótano que comunica los dos pabellones del centro hospitalario, según pudo comprobar ayer Levante-EMV.

Fuente: levante-emv.com

Aparcadas, las diez camas eléctricas se encuentran el en subterráneo que comunica dos pabellones del centro.Las citadas camas no llegaron ni siquiera a ser instaladas en la Unidad de Judiciales al ser totalmente inadecuadas para el tipo de enfermos que ingresa en esta unidad que detenidos o internos procedentes de la prisión de Valencia.

El mobiliario dispone de un sistema eléctrico que está conectado a un mando a distancia que permite al usuario modular la posición de las láminas de acuerdo con sus necesidades.
Pero este artilugio que dotaba a las nuevas camas de un elemento añadido de comodidad es absolutamente inadecuado para los reclusos enfermos, ya que el cable que une el lecho con el dispositivo del mando a distancia se convierte en un elemento amenazador para el paciente, tanto porque lo puede utilizar contra si mismo para autolesionarse como para agredir al personal que le atiende y custodia.

Esta ha sido la razón por la que las camas se aparcaron en el sótano hace más de un mes y allí siguen. Durante este tiempo y para evitar que sufrieran desperfectos se ha colgado un tímido cartel de "No tocar" escrito a bolígrafo y pegado con celo a la cabecera.

Fuentes del hospital General de Valencia informaron a este periódico que el mobiliario lo remitió la dirección general de Instituciones Penitenciarias, dependiente de Interior, y que al observar que el tipo de cama podía ocasionar situaciones de inseguridad, la dirección del centro decidió instalar una sola cama en cada habitación (hay 7) para facilitar la vigilancia al personal. De hecho, el centro hospitalario exigió que se aumentara la dotación de policías de tres a cinco para garantizar la seguridad de los trabajadores y de los internos.

Las mismas fuentes del centro indicaron que Instituciones penitenciarias remitió trece camas, siete de las cuales estaban en cada una de las habitaciones y las seis restantes se encontraban en el sótano. Este periódico comprobó que las camas alineadas en el pasillo del sótano no eran seis sino diez, lo que contradice la versión del hospital.

Por otra parte, fuentes de Instituciones Penitenciarias manifestaron a este periódico que a los hospitales de referencia se envían camas hospitalarias normales, "porque se trata de enfermos" y lo que se hace es reforzar la seguridad tanto del interior de la instalación como de la dotación policial.

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