Fuente: Diario de Burgos
La prisión de Burgos necesita con urgencia al menos 15 funcionarios más. El déficit de personal que arrastra desde hace años se puede ver agravado si la Dirección General de Instituciones Penitenciarias no asigna al centro ningún trabajador en prácticas -hasta la fecha no lo ha hecho- para afrontar el verano, durante el que se espera un incremento notable de la población reclusa. Los representantes del sindicato Acaip urgen al menos entre ocho y diez para poder solventar las vacaciones de la plantilla fija -tiene garantizado el derecho a disfrutarlas entre junio y septiembre- al tiempo que la seguridad de las instalaciones.
Esta misma semana, el centro alberga a 525 internos, media docena de ellos condenados por pertenencia a la banda terrorista ETA o delitos similares. Según fuentes sindicales, la administración ha asumido que la cifra puede aumentar en los meses estivales hasta los 580, un centenar más que en julio de 2006. «Eso reconocido oficialmente, por lo que nos tememos que puedan ser más», explican con la vista puesta en la época -no tan lejana- que alcanzaron los 600. Con 267 celdas operativas (excluyen las de enfermería, aislamiento e ingresos y traslados), la tasa de hacinamiento se encuentra actualmente en el 196% y, de cumplirse las previsiones, no tardará en elevarse por encima del 200%.
«Hemos soportado una masificación bestial por las obras, con celdas de ocho y nueve internos», aseguran los funcionarios en referencia a los trabajos en el módulo de Provincial. La reforma fue presentada oficialmente en diciembre pero, en la práctica, no se han ocupado las instalaciones hasta hace unas semanas.
Un informe de la Agrupación del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias (Acaip) argumenta la necesidad de incrementar la plantilla con al menos 15 trabajadores. En la actualidad, los representantes sindicales reconocen que la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) está cubierta. Pero solo en la teoría y con una concepción «desfasada» del trabajo actual. «No se modifica desde 1997 y las necesidades de hace diez años no son las de ahora», apuntan para explicar que cada vez hay «más funcionarios sin funciones -directores de programa- y funciones sin funcionarios», como aquellas generadas por la aplicación de los nuevos programas de cumplimiento telemático (pulseras y tobilleras) de las penas.
Según fuentes sindicales, 25 reclusos se encuentran en lista de espera para poder beneficiarse de esta medida y cumplir la pena en su domicilio, mientras sus horas de entrada y salida se controlan a distancia. «Pero no pueden porque no hay funcionario que le ponga la pulsera», sostienen.
Además, existen bajas de larga duración -«prácticamente crónicas», funcionarios liberados por su labor sindical, personal con licencias, reducciones de jornada, en comisión de servicios... Para colmo, ha habido una defunción y otra trabajadora se ha marchado destinada a un puesto de nueva creación en la Subdelegación del Gobierno.
«La directora general de Instituciones Penitenciarias (Mercedes Gallizo) nos instó a que le enviásemos una propuesta de nueva RPT y ya se la hemos hecho llegar en al menos tres ocasiones sin obtener respuesta alguna», argumentan desde la agrupación, mayoritaria en la cárcel de Burgos. Las carencias detectadas por Acaip se reparten por distintas áreas, aunque quizás haya una especial incidencia en Interior, donde demandan cuatro funcionarios más.
«Pasan los directores y el tiempo pero seguimos con los mismos problemas de personal», apostillan desde el sindicato en referencia a la destitución del director Juan Carlos Mesas. Considera que «se ha despreocupado» de la plantilla hasta el punto de no exigir ni tan siquiera «los mínimos para cubrir el servicio» en verano. En el de 2006 salieron adelante, según su versión, gracias a que muchos doblaban turnos y en vez de trabajar ocho horas estaban 16. «A cambio te dan días libres pero que no se pueden disfrutar cuando tú elijas sino, por ejemplo, en febrero, por lo que nos tememos que este año haya menos interesados y no se puedan cubrir ni los mínimos de servicio», especulan.