Fuente: El Adelanto de Salamanca
La autopsia realizada a A. S., el preso de Topas de 32 años que apareció muerto en su celda el miércoles, ha confirmado que el fallecimiento se produjo por asfixia y por un fuerte golpe en la cabeza, según ha podido saber este periódico por fuentes cercanas a la investigación.
El recluso fallecido presentaba, además de la asfixia y el golpe en la cabeza, golpes en el oído, la boca y la nariz y no había signos que evidenciaran que se había podido defender de su agresor. De este modo, se confirma que la muerte ha sido un homicidio, tal y como también confirmaron desde la dirección de Instituciones Penitenciarias a este periódico.
El presunto autor del homicidio es el compañero de celda del finado, otro marroquí que responde a las iniciales A. B. y que tiene 26 años. Según fuentes cercanas al caso, cuando los funcionarios llegaron a la celda la había limpiado y había lavado su ropa para borrar los restos de sangre. Aunque el juez le tomó declaración en la prisión el mismo día del suceso, ayer por la mañana ordenó que fuera trasladado al juzgado de guardia para interrogarle. Así, durante la mañana el acusado de homicidio fue trasladado al Palacio de Justicia y luego regresó a la prisión, donde ha quedado ingresado en el módulo de aislamiento. Al parecer, el presunto homicida será remitido a otro centro penitenciario cuando el juez que instruye el caso lo permita.
Según fuentes de la dirección de Instituciones Penitenciarias, y tal y como explicó ayer este periódico, ambos presos llevaban muy pocos días en Topas y era la primera vez que estaban en prisión. Concretamente el finado había ingresado en la cárcel el pasado día 6 como preso preventivo por un delito de tráfico de drogas y el día 16 fue trasladado desde Madrid hasta Salamanca.
Ese mismo día 16 llegó a la prisión salmantina el presunto asesino, A. B., a quien se le imputa un robo con violencia cometido en Madrid, desde donde fue trasladado a Topas.
Tal y como se informaba ayer en estas líneas, a la hora de la siesta del miércoles, concretamente a las 16 horas, el compañero de celda del finado comenzó a dar golpes en su puerta para alertar a los funcionarios de que algo le pasaba a A. S. Al llegar a la celda los trabajadores del centro penitenciario vieron tendido en el suelo al finado y alertaron a los médicos, pero no pudieron hacer nada por salvar su vida. El fallecido estaba frío, sin pulso y con las pupilas arreactivas.
En un primer momento el compañero del fallecido explicó que éste se había caído de la litera, pero los golpes que presentaba el finado en la cabeza hicieron sospechar a los funcionarios. El resto de internos del módulo 14, donde conviven 132 reos en 72 celdas, no escucharon nada, según han declarado.
Se da la circunstancia de que los interfonos que conectan las celdas con el puesto de los trabajadores no funcionan desde el primer año de puesta en marcha de la prisión salmantina. Según el sindicato Acaip, quizá el crimen no pudiera haberse evitado, pero si el finado hubiera podido defenderse nadie le hubiera oído. Lo mismo ocurriría en caso de infarto.