Fuente: La Tribuna de Ciudad Real
La prisión de Herrera de La Mancha nunca termina de sorprender. Según fuentes del sindicato de prisiones Acaip, a la masificación se une la falta de funcionarios, con una media de un vigilante para 60 presos.
En la actualidad el penal manchego congrega a más de 500 reclusos, número muy superior a su capacidad ideal. «Está a reventar», afirma el delegado del sindicato de prisiones Acaip en la provincia, José Miguel Chacón, quien añade que en casi todos los módulos hay dos funcionarios para 120 reclusos. «Si ocurre algún episodio y se pide ayuda ésta puede llegar tarde», sentencia, para a renglón seguido reivindicar más personal y medios para garantizar la seguridad de los presos y de los propios funcionarios.
«El riesgo siempre existe y cuando llegan los calores aumenta», al tiempo que también crece la población reclusa. En este sentido, manifiesta que es muy difícil señalar cuántos presos cumplen condena porque en un día, en unas horas, los números pueden variar en función de los ingresos, «sobre todo cuando la Guardia Civil o la Policía hacen una redada o desmantelan un grupo organizado y el juez envía a prisión a cinco, diez o más personas». De este modo, explica por qué dice que actualmente hay más de 500 reclusos en Herrera de La Mancha sin concretar la cifra exacta.
También confirma que la prisión sigue congregando un buen número de violadores, algunos de ellos 'famosos' por sus crímenes como Sebastián Pol Bauzá, conocido como 'el violador del ascensor', que siempre ha dicho que no puede dominar sus impulsos sexuales y por eso ha pedido en más de una ocasión la castración química. El violador del Vall d'Hebron también ha pasado largas temporadas en la prisión de Herrera de La Mancha, así como Ricart, el único condenado por el triple crimen de las niñas de Alcásser. Respecto a si continúan en el penal manchego, Chacón dice que lo desconoce, y tan solo añade, a preguntas de este diario, que hay más violadores que pederastas en Herrera.
Entre los primeros se encuentra Gustavo Romero, condenado por el doble crimen de los novios de Valdepeñas y por el secuestro y asesinato de Rosana Maroto. «Todos ellos están en módulos especiales separados del resto de reclusos por seguridad». Y también «todos tienen un comportamiento bueno, muy bueno; no puede ser malo porque aquí es muy difícil que lo sean». Algunos trabajan y «lo hacen francamente bien, demostrando ser muy trabajadores la mayoría».
Remunerado. Al hilo de ello, indica que algunos de los trabajos que realizan en Herrera están remunerados. Se trata de talleres productivos, «como por ejemplo uno de riego por goteo y otro de electricidad por los que pueden cobrar entre 300 y 500 euros». Para el delegado de Acaip, los talleres, cursos y programas de reinserción «están muy bien porque los mantienen ocupados». Además, son muy demandados por los presos porque conllevan también beneficios penitenciarios.
Chacón añade que la Dirección General de Instituciones Penitenciaria está impulsando los programas de reinserción y drogodependencia, pero también considera que se debería potenciar más el régimen y la seguridad ampliando la plantilla, «porque con dos funcionarios por módulo no se puede garantizar la seguridad».
No obstante, Herrera sigue siendo una de las prisiones más seguras y con menor índice de peleas gracias a la labor que realizan los funcionarios, una plantilla muy veterana y curtida en muchas batallas. El penal manchego, de máxima seguridad en los ochenta, ha albergado a una importante población de presos de primer grado muy peligrosos con condenadas de larga duración y a terroristas de ETA hasta la reagrupación. Ha habido motines y otros hechos significativos que han ido curtiendo a los funcionarios.