Fuente: hoy.es
Ismael R.G.N. entró en prisión el pasado 3 de abril. Su condena, según la Audiencia, se cumpliría el 31 de marzo de 2012. Pero el 18 de mayo, para sorpresa e indignación de la familia de la víctima, estaba en libertad. Instituciones Penitenciarias le concedió el tercer grado a propuesta de la junta de tratamiento de la prisión de Badajoz.
Ismael había sido condenado el 2 de noviembre de 2005 a cumplir seis años de prisión por un delito de lesiones graves. El tribunal le consideró autor de la agresión que sufrió David Solano Gordillo, al que le ocasionó heridas graves en la cara y le provocó la pérdida de un ojo. La agresión se produjo en la madrugada de la Nochebuena de 2003, en un pub de San Vicente de Alcántara. El tribunal consideró probado que Ismael golpeó con un vaso en la cara a David en varias ocasiones y de forma intencionada y le ocasionó graves lesiones. David fue condenado a su vez por una falta por haberle dado un puñetazo a Ismael.
La sentencia de la Audiencia fue ratificada por el Tribunal Supremo el 27 de septiembre de 2006, con lo que se convirtió en firme. Ismael recurrió entonces a la vía del indulto. El Consejo de Ministros, que es el órgano encargado de decidir sobre esas peticiones, acordó el 31 de agosto del año pasado concederle un indulto parcial: los seis años de prisión se convertían en cuatro, siempre que el condenado pagase en tres meses la indemnización que debía a la víctima.
Aplazamientos.
La resolución del Consejo de Ministros también le obligaba a entrar en prisión para cumplir la condena de inmediato. Así se lo notificó la Audiencia de Badajoz en un escrito del 5 de septiembre de 2007, que en esa fecha le daba un plazo de 15 días para ingresar de manera voluntaria en la prisión de Badajoz. En caso contrario se daría orden de busca y captura. Pero Ismael no lo hizo.
El 22 de septiembre su abogado presenta un nuevo escrito en el que solicita un aplazamiento de un mes. La Audiencia se lo concede y pone como fecha tope para el ingreso el 19 de noviembre de 2007. Antes de que expire este plazo, pide un nuevo aplazamiento hasta el 8 de enero de 2008. En esta ocasión ya no se le concede, pero el condenado no ingresa en prisión.
El 29 de enero de 2008 hay una providencia de la Audiencia en la que se ordena la detención y el ingreso, y se recuerda que no ha satisfecho las indemnizaciones a la víctima. Pero ni se le detiene ni ingresa en prisión. Vuelve a pedir un aplazamiento para el cumplimiento de la pena (hasta seis ha solicitado). El fiscal y la acusación particular se oponen de nuevo. El 31 de marzo de 2008, un nuevo auto de la Audiencia ordena otra vez el ingreso en prisión. Según la Audiencia, su ingreso debería durar desde el 3 de abril de 2008 hasta el 31 de marzo de 2012, es decir, los cuatro años que le quedaban tras el indulto. Ismael R.G.N. ingresó por fin en prisión, pero su internamiento ha durado poco más de un mes, hasta el 12 de mayo.
La puesta en libertad de Ismael, que fue aprobada por la Secretaría de Instituciones Penitenciarias a propuesta de la junta de tratamiento de la prisión de Badajoz, ha indignado a David Solano y a su familia. Su mujer, Manuela Picado, no puede creerse lo que ha sucedido: «Los componentes de la junta de tratamiento juegan a ser los jueces, han dejado en papel mojado la sentencia. No ha servido de nada lo han dicho los jueces y los fiscales. Ni siquiera se comunicó su libertad a la Fiscalía».
Varias operaciones.
David, que ha tenido que someterse a varias operaciones y tratamientos debido a las lesiones, lleva un ojo de cristal que sustituye al que perdió por culpa de la agresión de Ismael. Su capacidad para trabajar como soldador se ha visto afectada. David y Manuela pidieron explicaciones en la prisión y lo que se les dijo es que su agresor cumplía los requisitos para que se le aplicara el tercer grado: no había delinquido desde la agresión a David, tiene una familia y está integrado en la sociedad.
Manuela resalta, sin embargo, que a ellos ni siquiera les ha pedido perdón por el daño que les ha causado, y el pago de la indemnización a que estaba obligado lo ha ido haciendo a plazos. «Pagaba cuando le daba la gana, y las costas del abogado todavía nos las debe. A nosotros nos ha cambiado la vida. Y él paga con un mes en la cárcel. No lo entendemos. No es justo.
Creemos que al menos tenía que cumplir la mitad de lo que le impuso la sentencia. Tenemos derecho a un resarcimiento moral. Se lo dijimos a los responsables de la cárcel: no nos merecemos esto».
Tan atónitos están por la puesta en libertad de Ismael que sólo se les ocurre que haya habido algún tipo de influencia extraña para aprobar unas condiciones tan favorables. «Se están riendo de nosotros» -afirma Manuela.
Según la sentencia, David tardó 147 días en curar de las heridas y llevará de por vida un ojo de cristal. Su agresor ha pasado en la cárcel poco más de un mes.