Fuente: levante-emv.es
La Secretaría General de Instituciones Penitenciaras prepara un primer traslado de 300 presos desde la antigua prisión de Castelló a la recién inaugurada de Albocàsser para finales del mes de agosto o primeros de septiembre, según informaron fuentes penitenciarias.
El resto de reclusos irán llegando, en diferentes tandas, desde las cárceles de Picassent y Fontcalent, hasta completar las 1.200 plazas de que consta el nuevo penal castellonense. Se da la circunstancia de que la antigua prisión, situada en la carretera de l'Alcora, está saturada desde hace meses y ha superado ya los 800 internos. La previsión del Ministerio del Interior es que, una vez que culmine el traslado, esta instalación quede únicamente como prisión para internos en régimen de preventivos.
Las mismas fuentes aseguran que la nueva cárcel de Albocàsser está concluida en su estructura principal, aunque en el interior del edificio quedan "algunos remates" que podrían retrasar la llegada de los primeros presos. Estos detalles de la obra que aún no están terminados tienen que ver con la red informática, mobiliario y algunas cuestiones relacionadas con la seguridad. El retraso en la obra podría provocar que el Gobierno central presione en las próximas semanas a la empresa constructora para que tenga finalizada la obra en el plazo previsto. Interior mantiene, como fechas para recibir a los primeros internos, finales del mes de agosto y primeros de septiembre, aunque fuentes sindicales dudan de que la instalación esté totalmente concluida antes de octubre.
El sindicato Acaip, mayoritario en el ámbito penitenciario, ha denunciado recientemente en un comunicado que aunque la prisión de Albocàsser se haya inaugurado en junio "no estará en condiciones de recibir internos, al menos, hasta el mes de septiembre", y la mayoría de los funcionarios que van destinados a él "llegarán en octubre".
Otro de los inconvenientes que han planteado los sindicatos es el de las complicaciones que supondrá trasladar cada día a numerosos internos desde la nueva cárcel a los diferentes juzgados de Castelló y del resto de la provincia.
Precisamente el hecho de que la prisión esté lejos de las principales ciudades castellonenses es uno de los problemas que siguen viendo los sindicatos de prisiones. "Al estar en una localidad pequeña, muchos funcionarios tendrán que irse a vivir a Castelló con sus parejas y sus hijos, lo que irá en detrimento de su calidad de vida, ya que tendrán que desplazarse muchos kilómetros cada día", añaden las fuentes sindicales.