Fuente: Terra
La nueva prisión, que comenzará a recibir internos en el mes de septiembre, cuenta con 1.214 celdas distribuidas en 16 módulos y acogerá a 1.500 internos cuando se encuentre a pleno rendimiento.
Situada en el municipio de Estremera, casi en el límite con la provincia de Cuenca, la prisión ha costado 100 millones de euros y ocupa una superficie construida de 91.761 metros cuadrados.
Además de los servicios sanitarios, deportivos y educativos habituales en una prisión, la cárcel Madrid VII, gemela a otras recientemente inauguradas, dispone también de los llamados "módulos de respeto", lugares en los que los presos se responsabilizan de las normas de convivencia.
El edificio de enfermería, que cuenta con 64 camas, acoge también una consulta bucodental y equipos de telemedicina, lo que evitará salidas innecesarias de los internos a los hospitales de la zona.
En el apartado deportivo y cultural, los reclusos de Madrid VII dispondrán de un gimnasio, un polideportivo, piscina, biblioteca, aulas, salas audiovisuales y un salón de actos.
En el acto de inauguración, el ministro del Interior ha asegurado que la nueva prisión aúna los tres principios básicos con los que debe trabajar un centro penitenciario: seguridad, funcionalidad y humanidad.
Rubalcaba ha recordado que a los internos sólo se les priva de libertad, pero mantienen intactos el resto de sus derechos, como el derecho a la educación, a la sanidad o a hacer deporte, derechos que quedan perfectamente garantizados en las prisiones españolas.
A día de hoy, hay 71.000 presos en toda España, una cifra que, según el titular de Interior, es muy alta para un nivel de delincuencia relativamente bajo comparado con los países de nuestro entorno.
Para Rubalcaba, esto se debe un Código Penal "muy estricto" y obliga al Gobierno a realizar un "gran esfuerzo" para renovar, mejorar e incrementar el número de plazas de los centros penitenciarios.
En su discurso, la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, se ha felicitado porque la nueva prisión de Estremera aliviará, en parte, la importante sobreocupación que sufren las cárceles de la Comunidad de Madrid.
Gallizo se ha fijado como objetivo de su departamento que las penas de cárcel sean también "una oportunidad" para personas que "se equivocaron en un momento de su vida", gracias a la reinserción social laboral y a la educación de los internos.
"Como decía Concepción Arenal, cuando una escuela se abre, una cárcel se cierra", ha destacado Gallizo, quien ha subrayado que la mejor seguridad no la consiguen "ni los muros ni las vallas de concertina" sino la educación y el respeto por los valores constitucionales.