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Gallizo: ´A De Juana se le ha convertido en ídolo cuando ya no era nadie´

La socialista analiza la situación de las cárceles: "España no es un país permisivo, la delincuencia está por debajo de la media de la UE y las condenas, por encima".

Fuente: laopiniondemalaga.es

Mercedes Gallizo pasa sus vacaciones en Mallorca rodeada de fuertes medidas de seguridad. No en vano, es una de las personas más amenazadas de España, algo que lleva con naturalidad, aunque admite el horror que le causa estar permanentemente vigilada. Acaba de ser afianzada por Zapatero con un ascenso hace pocos días que le ha llevado a convertirse en secretaria general de Instituciones Penitenciarias.

-¿En qué consiste su trabajo, cuál es su responsabilidad?

-Se trata de un trabajo complejo en la gestión. Es una competencia que administra el Estado excepto en Cataluña. Casi setenta centros penitenciarios, una población reclusa de 61.000 personas aproximadamente, 21.000 funcionarios... y todos dependen de mí. Estamos poniendo en marcha infraestructuras nuevas. España es uno de los países del mundo que ha hecho un mayor esfuerzo en adecuarse para que los presos puedan cumplir la pena en condiciones de dignidad.

-¿Cuál es la realidad del preso español?

-De muchas carencias formativas y de experiencia laboral, de vidas muy desestructuradas. Gente que ha vivido en la marginalidad. Por eso se deben hacer políticas que ayuden a la reinserción.

-¿No estamos ante una batalla perdida?

-En absoluto. Primero porque la prisión ha sido muy importante para personas con enfermedades infectocontagiosas que de otra forma no habrían aprendido nunca a cuidarse, con lo que eso implica para el resto de la sociedad. Son muchas las personas que reflejan carencias que no hemos sabido resolver. En la cárcel hay dos problemas fundamentales que han hecho que muchos hayan llegado a prisión: uno es la droga, el principal, por tráfico o robo; y el otro, la enfermedad mental. Un 25 por ciento de los reclusos son enfermos mentales. En muchas ocasiones un diagnóstico previo habría evitado el delito.

-¿Eso sirve también para los maltratadores?

-Nos encontramos ante un problema diferente, producto del machismo. Creo que lo que ha hecho la Ley de Violencia de Género es que muchas personas se encuentren consigo mismas en la cárcel y reflexionen, y podamos abordarlos psicológicamente durante un tiempo. Creo que la sociedad debe reflexionar mucho. Hay que educar en valores, de respeto y de igualdad, no vivir con la mentalidad del abuso en la adolescencia. Hay que evitar que se reproduzca el rol que conduce al delito.

-¿Es usted feliz en este trabajo?

-Sí, es lo más aproximado a la felicidad. Me siento recompensada porque el sistema penitenciario puede ayudar a la sociedad a entenderse mejor. La enfermedad mental es uno de mis caballos de batalla porque creo que se minimiza el problema. Se cerraron los psiquiátricos ¿y ahora qué? Tenemos un montón de personas que sufren patologías importantes y que no pueden vivir en libertad. Representan un peligro porque no están bien tratadas y cometen delitos. Yo creo que la mejor política es la prevención del delito. Mi satisfacción es que estoy ayudando a que una persona pueda cambiar su vida a mejor.

-¿Cómo conviven ´famosos´ como Julián Muñoz y pequeños delincuentes? ¿El trato es el mismo?

-El grande y el débil conviven con normalidad, salvo los que afectan a la seguridad del Estado como los terroristas y los traficantes. Todo el mundo recibe el mismo trato. Hemos creado los módulos de respeto donde son los propios compañeros quienes deciden quién entra en función del comportamiento cívico.

-¿Y los terroristas, que crean tanta alarma social? Hace unos días salió De Juana...

-Son el 1% de la población reclusa. Las cosas no son como se cuentan. España no es un país permisivo. La tasa de delincuencia está por debajo de la media europea, y las condenas, por encima.

-¿Qué hace en vacaciones? ¿Sigue trabajando?

-Leo y escribo mucho. Pongo en orden algunas de las cosas que he aprendido sobre cómo es nuestra sociedad, porque la gente necesita saber qué hay detrás de los muros, tenemos demasiados tópicos por cambiar y eso sólo se consigue con información veraz. Hay que desterrar la deificación del dinero, del poder, de la búsqueda continua del placer a cualquier precio, que crea modelos nefastos que son imitados por otros. Pasa lo mismo con los terroristas que se convierten en ídolos cuando ya no son nadie, como De Juana Chaos. Mira lo que ha pasado con tanta publicidad innecesaria.

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