Fuente: Tribuna de Salamanca
El director de la prisión de Topas, José Ignacio Bermúdez, confirmaba en una entrevista concedida a este periódico en este verano que “nuestro objetivo fundamental y prioritario pasa por la reinserción social de todos los reclusos”. Una meta en la que Topas, uno de los centros más modernos del país con sus casi trece años de vida, ha tomado la delantera a las principales cárceles castellanas y leonesas. El informe de Acaip expone que el índice medio de reincidencia en las ocho prisiones de la Comunidad se situaba en el 63,07% en el mes de febrero, muy por encima de las cifras de Salamanca. La menor presencia de presos reincidentes entre los muros de Topas se agranda con respecto a los dos centros penitenciarios de Castilla y León que sobrepasan el millar de internos penados: Mansilla de las Mulas, en León, y La Moraleja, en Palencia. En la prisión leonesa, hasta el 93,16% de los presos ha pasado ya una anterior etapa a la sombra, una elevada reincidencia que se repite, aunque en menor medida, en la cárcel palentina, con un porcentaje del 53,96%. Sólo los penales de Ávila y Soria, con menos de doscientos presos penados, cuentan con un mayor número de reclusos primerizos que de reincidentes. Mientras, en Valladolid, la prisión de Villanubla acoge a un 61,32% de reclusos que ya conocen la realidad de la rutina carcelaria y en Burgos esa cifra asciende hasta el 64,38%.
Reinserción social “posible”.
La situación en los 67 centros de toda España dependientes de la Administración central refleja también peores datos de reincidencia delictiva entre la población reclusa que en la cárcel de Topas. La media nacional de presos que cumplen, al menos, su segunda condena asciende al 56,15%, casi siete puntos menos que en Castilla y León, pero lejos de la prisión salmantina, que albergaba en febrero a más internos primarios que reincidentes La Moraleja. “La reinserción social es totalmente factible, soy un firme defensor y convencido de la eficacia del sistema penitenciario español porque lo vivo día a día. Son miles las personas que pasan por nuestras prisiones y no reinciden, se reintegran a una vida laboral y social normalizada, infinitamente más que los reclusos que vuelven. Pero, aún así, siempre queda una segunda oportunidad”, valoraba Bermúdez para TRIBUNA apenas tres semanas después de regresar a la dirección de Topas tras trabajar mano a mano durante dos años y medio con Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias.
Quienes caen con mayor frecuencia en la Comunidad en los mismos errores son los reclusos masculinos. El estudio del sindicato mayoritario de funcionarios de prisiones resalta que el 50,22% de las mujeres que cumplía condena a principios de este año se enfrentaba a su primera experiencia carcelaria. Sin embargo, en el caso de los reclusos masculinos, el grado de habitualidad penal repuntaba hasta el 64,22%. Casi dos de cada tres ya sabía lo que era vivir entre los muros de una cárcel española o extranjero.