Fuente: informacion.es
El número de internos en el Psiquiátrico Penitenciario de Fontcalent con un trastorno por abusar de las drogas se ha multiplicado por cinco desde 2002 y ya lo padecen un 25% de los recluidos en el centro. Según los expertos consultados, es un reflejo del incremento de la patología dual (enfermedad mental más consumo de tóxicos) y de la inexistencia de recursos que garanticen un tratamiento adecuado a este tipo de enfermos para que no lleguen a delinquir. Se trata del segundo diagnóstico, pues el principal sigue siendo el trastorno psicótico, sobre todo la esquizofrenia.
Estos datos se desprenden de un estudio realizado por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) sobre "Las personas con discapacidad en el medio penitenciario". El informe concluye que los enfermos mentales que terminan delinquiendo han sufrido un abandono previo del entorno familiar, de los servicios sociales y también de los sanitarios.
Es en esa falta de recursos básicos donde reside la causa del aumento de la población del Psiquiátrico, que se ha incrementado un 30%, al pasar de los 284 internos a los 376 de 2007. Destaca el significativo incremento de los diagnosticados con un trastorno por abuso de drogas, ya que en 2002 suponían un 7% del total de reclusos (20 personas) y en la actualidad lo padece el 25% (94). Se trata de un incremento del 370%.
El presidente de la Federación Española de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (Feafes) José María Sánchez Monge, resalta que "antes no había tanto consumo de tóxicos y es muy difícil determinar si son las personas con enfermedad mental las que recurren más a las drogas o son las drogas la causa de la patología". En cualquier caso, los trastornos duales "son el peor diagnóstico y conllevan una rehabilitación más complicada". Pese a ello, desde la Plataforma en Defensa de los Servicios Públicos en Salud Mental de Alicante inciden en que no existen centros para tratar a este tipo de pacientes.
El Cermi considera en su estudio que se hace un "uso abusivo" de los psiquiátricos penitenciarios (hay dos en España: el de Fontcalent, que alberga al 70% de presos psiquiátricos y el de Sevilla) porque no se agotan otros recursos alternativos para el tratamiento y la reinserción de los enfermos que tienen que cumplir una condena breve o no son peligrosos.
Refleja que una vez termina el periodo de internamiento "el control terapéutico y farmacológico desaparece por la falta de redes de apoyo adecuadas, con lo que aparece el riesgo de reincidencia". El informe recoge que "la mayoría de los episodios que desencadenan actos violentos por parte de personas con enfermedad mental se producen por ausencia de control farmacológico y del tratamiento, para el que en muchas ocasiones carecen de recursos personales o familiares adecuados". Ante esta realidad, "los servicios sanitarios y sociales tienen la responsabilidad, en coordinación con el judicial, en su caso".
La Audiencia Provincial de Alicante está elaborando un protocolo que, según el presidente de esta institución, Vicente Magro, servirá para controlar que los enfermos tomen sus medicinas en los casos en los que el no hacerlo pueda derivar en una actitud agresiva. En cuanto a las principales conclusiones del estudio del Cermi, Magro recuerda que el psiquiátrico penitenciario "es la última opción cuando no funcionan otras medidas previas y existe una condena". Al respecto, considera que "deben potenciarse los recursos para prevenir un acto delictivo, en los casos puntuales en los que exista algún signo de violencia o falta de medicación, y medios para dar un seguimiento tras la condena". Para ello, propone la creación de "centros, sin nada que ver con los antiguos manicomios y con personal especializado, para que estas personas no sean abandonadas a su suerte".