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El arraigo de Menendez o la justicia como cachondeo

Decíamos que resultaba muy difícil comprender la decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria de La Coruña, Javier San Claudio, de autorizar a salir de la cárcel a un delincuente como José Emilio Rodríguez Menéndez. Tras conocer el auto, que hoy publica EL MUNDO, nuestra perplejidad aumenta todavía más por la desfachatez argumental del magistrado.

Fuente: elmundo.es

Decíamos que resultaba muy difícil comprender la decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria de La Coruña, Javier San Claudio, de autorizar a salir de la cárcel a un delincuente como José Emilio Rodríguez Menéndez. Tras conocer el auto, que hoy publica EL MUNDO, nuestra perplejidad aumenta todavía más por la desfachatez argumental del magistrado.

Máxime porque, además de la Junta de Tratamiento de la prisión de Teixeiro, también el fiscal se había opuesto a la concesión del permiso. Este alegaba con sentido común el alto riesgo existente de fuga, la variedad de sus delitos y que el reo sólo había cumplido una pequeña parte de la pena. Pese a estos dos criterios contrarios, el juez San Claudio optó por dejar salir de la cárcel al ex abogado, que, como era previsible, no volvió y está siendo buscado por la Justicia.

El auto señala que «tiene apoyo y vinculación familiar en el exterior» y que su esposa firma el acogimiento. Rodríguez Menéndez, ex propietario de un club de alterne, ha estado casado en al menos cuatro ocasiones. Una de sus esposas le acusó de bígamo y otra intentó matarle, por lo que cumple ahora prisión.

El juez indica también que Rodríguez Menéndez volvió «voluntariamente» para cumplir la condena, lo cual es absolutamente falso porque fue detenido en Fuentes de Oñoro tras haberse evadido de la comisaría del aeropuerto de Lisboa, donde fue detenido con documentación falsa y un maletín con 45.000 euros. Pocos días antes de su ingreso en prisión, en junio de 2005, se había fugado a Argentina.

En cuanto al «buen comportamiento» en prisión de Rodríguez Menéndez que se señala en el auto, indicando que mantiene «una correcta participación en las actividades programadas», EL MUNDO reveló que este peligroso personaje goza de trato de favor en prisión, donde ha montado un bufete en asociación con un abogado gallego.

Y no es verdad tampoco que haya cumplido «buena parte» de la condena porque fue sentenciado a doce años por dos delitos y lleva en prisión dos años y tres meses, es decir, una quinta parte del tiempo que debe permanecer en la cárcel. Era obvio que existía un altísimo riesgo de fuga, pero el juez hizo caso omiso de todas las recomendaciones, por lo que el Consejo General del Poder Judicial le ha abierto una investigación. En suma, una actuación lamentable del juez que merece ser sancionado por su incomprensible fallo.

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