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Un preso aprovecha el vacío de poder en la cárcel de Palma para fugarse

Ya van 11 reclusos que huyen de la prisión durante lo que va de año.

Fuente: elmundo.es

El goteo de presos fugados de la cárcel de Palma no se ha interrumpido. El traspaso en la dirección del Centro Penitenciario se ha saldado con un nuevo quebrantamiento de condena.

El interno Benjamín Bonnín Caparrós se encontraba en régimen abierto. Inicialmente, este interno iba a disfrutar de un permiso largo de fin de semana. Aunque, finalmente, se le incluyó en un permiso corto.

El recluso aprovechó la circunstancia del vacío de poder. Entre la marcha del antiguo director de la prisión, Juan Fernando Díaz, y la toma de posesión de su sucesor: Manuel Avilés. Bonnín Caparrós no quiso aguardar al relevo y no regresó al centro.

Al parecer, una falta de comunicación entre los funcionarios fue determinante para que Bonnín Caparrós viera el momento propicio para no regresar. La fuga de este interno eleva a 11 las registradas durante el presente año. Así, un total de nueve internos han aprovechado los permisos de fin de semana para no regresar al centro. A estos casos hay que sumar otras dos fugas propiamente dichas.

Dos internos a los que se les impartieron sendos cursos de formación en el exterior del recinto vieron el camino expedito. Ambas fugas fueron rocambolescas. En primer lugar, Juan Ortega Gutiérrez aprovechó el curso de jardinería que le impartían a la entrada del centro para huir a la carrera. Ortega Gutiérrez fue detenido una semana después. No obstante, tuvo tiempo suficiente para robar varios coches y atracar, al menos, una panadería de Palma. Mucho más esperpéntica si cabe fue la huida de José Luis Siles Marín. Pese a ser considerado un histórico delincuente multirreincidente, con largas temporadas en el penal, fue incluido en un curso de mantenimiento de edificios. Su fuga también distó de ser elaborada. Según sus propias palabras, Siles Marín le dijo al funcionario "¡Ahí te quedas!". A continuación, cogió un taxi y se dio a la fuga.

Encontrar refugio.

Los investigadores del Cuerpo Nacional de Policía no tuvieron que indagar mucho precisamente para dar con su paradero. Siles Marín no se procuró un escondrijo para camuflarse. Tras su fuga, fue directamente a casa de sus padres para encontrar refugio.

Una de las cuentas pendientes con las que cuenta el Centro Penitenciario de Palma es la falta de un subdirector de seguridad. Esta figura, miembro del Consejo de Dirección, es indispensable en todas las cárceles.

Sin embargo, la prisión palmesana carece de subdirector de Seguridad desde hace más de un año. El ex director, Juan Fernando Díaz, mantuvo vacante este puesto mientras las fugas se sucedían una tras otra. El nuevo director del Centro Penitenciario, Manuel Avilés, tiene ahora que encontrar el recambio para este directivo.

La inmensa mayoría de los reclusos que no han regresado este año después de disfrutar de un permiso continúan en paradero desconocido. Únicamente, Antonio Osuna Guerrero fue detenido poco tiempo después de su marcha.

Paralelamente, la búsqueda se ha intensificado sobre dos prófugos. Se trata de los narcotraficantes colombianos Jorge de León Sanclemente Henao y José Julián Rojas Contreras. Las pesquisas policiales apuntan a que determinados funcionarios podrían haberles ayudado a huir.

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