Fuente: Huelva Información Digital
El aumento de la población reclusa que cumple condena en la macrocárcel de Huelva ha vuelto a registrar un importante (pero no extraordinario) salto en el año en el que se cumple el décimo aniversario de su apertura. Según ha podido confirmar este diario, en estos momentos se superan los 1.830 internos, cifra que incluso se ha visto superada en momentos puntuales desde comienzos de año (cuando por primera vez se ha pasado la barrera de los 1.800 presos), llegando incluso a sobrepasar los 1.850 internos.
Los sindicatos mantienen la alerta ante la masificación cuando la ocupación del centro rebasa el 155 por ciento, si se tienen en cuenta tanto el número de plazas funcionales en las celdas (un total de 1.008) como las complementarias (72 para ingresos, salidas o tránsitos; 64 en enfermería y 36 en aislamiento), lo que suman un total de 1.180 plazas.
Hace aproximadamente un año, la población reclusa se situaba en los 1.750 internos, casi 200 más por encima de la población reclusa con la que se cerró el ejercicio 2005, según los informes anuales de los sindicatos de prisiones. Desde 2002 hasta la fecha, sólo ha habido un año en el que se ha registrado un descenso en el número de internos, en 2001, cuando se situó en los 1.399 reclusos, bajando el límite de los 1.400 superados el ejercicio precedente. Posteriormente, la ocupación se mantuvo entorno a los 1.500 presos (2002 y 2003 ) hasta registrar un considerable aumento que llegó a los 1.614 reclusos en 2004, una tendencia al alza que se ha seguido manteniendo.
En todo momento, la dirección del centro rebate la postura de los sindicatos, señalando que pese a que las celdas fueron inicialmente concebidas para dar cabida a una sola persona, han sido ampliadas para acoger a dos internos, por lo que si además de las 1.008 plazas se suman las de enfermería, las del modulo de ingreso y las de régimen cerrado, supone que la macrocárcel puede albergar -según la dirección- hasta 2.016 reclusos sólo en las celdas. Con este argumento, se señala que de momento el centro sigue teniendo un margen y que no se puede hablar de masificación.
La sobreocupación que está registrando la prisión lleva consigo, según las organizaciones sindicales, la aparición una serie de problemas, como son la dificultad para la clasificación interna, dificultades de la convivencia entre la población reclusa, además de problemas para garantizar la seguridad tanto de los reclusos como de los funcionarios, y para llevar a cabo actividades de reinserción.
En los últimos informes y denuncias de los sindicatos, se advierte además que la falta de personal para atender una población de reclusa tan elevada se traduce en una merma en la calidad de las actividades y de los servicios.
Otros efectos de la masificación son la falta de espacio en los comedores y en lugares de actividades comunes, lo que genera "roces y tensión entre los propios internos", lo que está provocando situaciones de conflictos diversos para los propios trabajadores penitenciarios, así como la degradación de la condiciones laborales de los funcionarios, que "están expuestos a riesgos no sólo físicos sino psicosociales y estrés".
Respeto al módulo establecido para los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria, Huelva supera el 70 por ciento de la media.