Fuente: TRIBUNA DE SALAMANCA
Al día siguiente de la llegada de este correo, efectivos de la Guardia Civil de Salamanca activaron un fuerte dispositivo de control en la entrada del penal ya que, además, se da la circunstancia de que los cerca de quince presos etarras ingresados en Topas habían tenido numerosas comunicaciones en las horas de visita del penal con familiares y personas allegadas en los últimos días, según ha podido saber este periódico.
Como aseveraron las citadas fuentes, la plantilla del centro penitenciario de Topas vive estos días con preocupación ya que no han recibido información oficial de ningún tipo sobre lo acontecido, que ha pasado de boca en boca por toda la cárcel.
Además, fuentes consultadas por TRIBUNA aseguran que algunos de los presos comunes se relacionan con los internos de ETA y que los primeros conocen a muchos de los funcionarios de Topas por lo que es fácil que la información sobre los trabajadores circule; un temor añadido a la llegada del sospechoso paquete que estaba a nombre de uno de los trabajadores de la plantilla.
Asimismo y siempre según las mismas fuentes, los funcionarios del centro penitenciario salmantino temen que Salamanca se convierta en objetivo de la banda terrorista por su repercusión mediática.