Fuente: Voz de Galicia
Como en las mejores películas del ramo, dos internos del centro penitenciario de Pereiro de Aguiar (Ourense) se dieron a la fuga en la madrugada de ayer. Belisario P. S., de 27 años de edad y natural de Las Palmas, y Manuel P. D., de 34 años y ourensano, eran compañeros de celda en el módulo tres y lo tenían bien planeado. El primer paso para salir fue romper un cristal blindado. La operación les llevó días porque empezaron rayándolo y, a partir de ahí, fueron insistiendo hasta tenerlo listo para hacer el hueco que necesitaban y escapar de la habitación. Se cree que la hora de la huida fue entre las dos y las tres de la madrugada.
Ambos protagonistas salieron por la ventana descolgándose con sábanas anudadas. La ventana está a unos tres metros de altura del patio. Como el módulo de la cafetería es bajo, saltaron a su cubierta y de allí a un patio más grande, al que los presos salen todos los días. Ese espacio está vallado por una alambrada de 8 metros de altura. La subieron y saltaron al pequeño espacio que queda entre la alambrada metálica y el muro perimetral de la cárcel, que es de hormigón y tiene 5 metros de alto, coronado por una espiral de alambre con espinas. No se sabe cómo lo consiguieron, pero el caso es que llegaron a la cima del muro y saltaron al exterior de la prisión. Nadie los vio.
La alarma.
Los funcionarios hacen por la noche cuatro rondas por los patios. Salieron hacia las 02.15 horas, según el director de la prisión, Manuel Arias, y no notaron ninguna anomalía.
En su huida, los fugitivos se tiraron del muro a pocos metros de distancia de una torre de control y se encontraron en el monte, con un terreno silvestre. No fueron detectados por nadie, aunque Manuel Arias explicó que había vigilancia. Y culminar la operación aún les tuvo que llevar su tiempo.
La alarma saltó al hacerse el relevo de funcionarios de las ocho horas, que es cuando se descubrió que el cristal blindado de la celda estaba roto. Los fugitivos se fueron con lo puesto. Sin dinero, sin teléfono y sin ninguna documentación. Belisario cumplía una condena por varios delitos de robo y ya tenía cumplida la mitad. Estaba en la cárcel desde el 29 de diciembre del 2005 y se hallaba clasificado en el segundo grado de tratamiento. Manuel había ingresado como preso preventivo el 14 de marzo del 2007 por un robo. Según el director, el comportamiento de ambos era normal.
El subdelegado del Gobierno en Ourense, Camilo Ocampo, señaló que los ciudadanos deben estar tranquilos, puesto que no son presos peligrosos. Hay un fuerte despliegue policial para buscarlos desde las nueve de la mañana de ayer. Desde 1997 no se escapaba nadie de la cárcel de Pereiro. Hasta ayer. Manuel Arias señaló que cuando sean capturados es muy probable que se les aplique el grado uno, «máis pechado, con moitos cacheos, de máis seguridade posto que acreditaron a súa perigosidade», señaló el responsable de la cárcel.