Fuente: HERALDO.ES
La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, criticó que ETA haya "contado muy poco" con sus presos durante el proceso de diálogo abierto con el Gobierno. "Muchos se sienten ninguneados y tienen posiciones de rechazo", añadió, al tiempo que aludió al "pesimismo y las posiciones críticas" como opción dominante entre los reos etarras. Para Gallizo, la causa habría sido el "interés mínimo" mostrado desde el exterior por la propia banda.
"Aunque se haga muchísima demagogia sobre los presos y el interés que tiene la banda y ese mundo en su situación, yo creo que ese interés es mínimo y que la dirección de ETA y sus planteamientos consideran absolutamente secundario, por no decir casi irrelevante, lo que le pase a las personas que están cumpliendo condena". Con estas declaraciones, en una entrevista, Mercedes Gallizo pone en cuestión el interés de la banda terrorista por sus presos.
Para la directora de Instituciones Penitenciarias, el resultado de este olvido terminó por convertir el apoyo unánime del sector ante el inicio del proceso en "pesimismo y posiciones críticas y de rechazo", por no entender "cuál es la lógica con la que actúa la dirección de la banda.
Desde Prisiones, Gallizo se interesó por conocer los pensamientos de los encarcelados, aunque entiende que "es complicado que expresen sus posiciones de forma abierta". "Quizá deberían ser más valientes en este terreno, porque no sirve de nada el que expresen esta posición y luego no actúen en consecuencia", recalcó.
"Una secta alejada de la realidad"
Gallizo ve "un proceso de debilitamiento evidente" de la organización como fruto de la acción policial. Según la directora de Prisiones, ETA "ya no es una banda que tenga que ver nada con la política, sino que es una pequeña secta alejada totalmente de la realidad". En este sentido, agregó que actualmente no tiene "ni siquiera políticos en su estructura, sino que es otro tipo de gente que está más en una dinámica marginal".
Como precisión, Gallizo subrayó que el objetivo del Gobierno al iniciar el diálogo con ETA era "acabar con el terrorismo", eso sí, sin "contrapartidas políticas". Por eso, y dado que no existió constancia en ningún momento del abandono de las armas, el Ejecutivo no adoptó "ningún tipo de medida", entre ellas el acercamiento de presos al País Vasco. "Esta es una opción que ha tomado este Gobierno que no tomaron otros, que decidieron que había que hacer modificaciones en algunos aspectos de la política penitenciaria simplemente porque se daban condiciones coyunturales que permitían hacerlo", concluyó Gallizo.