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Los conflictos se disparan en Alhaurín, que lleva 5 años con 900 presos más de lo previsto

La prisión provincial de Málaga, ubicada en Alhaurín de la Torre, es la más masificada de toda España. La media de presos en los últimos cinco años ha sido de 1.800 reclusos, una cifra que dobla su capacidad, ya que fue construida para 901. Y esa media es superada en numerosas ocasiones, como ocurre en la actualidad, cuando hay 1.874 y hace unos días se alcanzó el récord histórico: 1.904 personas.

Fuente: malagahoy.es

entrada.jpgLa prisión provincial de Málaga, ubicada en Alhaurín de la Torre, es la más masificada de toda España. La media de presos en los últimos cinco años ha sido de 1.800 reclusos, una cifra que dobla su capacidad, ya que fue construida para 901. Y esa media es superada en numerosas ocasiones, como ocurre en la actualidad, cuando hay 1.874 y hace unos días se alcanzó el récord histórico: 1.904 personas.
La masificación en la prisión es evidente y tiene una serie de consecuencias tanto para los propios reclusos como para el personal funcionario de las instalaciones. Las agresiones a los trabajadores por parte de los encarcelados así como entre ellos mismos son cada vez más frecuentes. Los sindicatos cifran, como mínimo, en dos agresiones al mes los ataques a los trabajadores, aunque ese dato aumenta en diversos meses y llega a la treintena en un solo año. A ello, hay que añadir las peleas y las extorsiones entre los reclusos. "El espacio vital falta y ello se nota mucho", dice uno de los funcionarios que lo tiene muy claro: "el hacinamiento implica más nivel de violencia, es una ecuación que nunca falla", añade.

El miércoles los sindicatos denunciaron la agresión a un trabajador de la prisión por parte de un preso que se estaba autolesionando con una lata de Coca-cola. El empleado público quiso llevarlo a la enfermería y el interno le dio un puñetazo en la barbilla. Sólo dos días antes, el lunes, otro trabajador fue agredido por un ex recluso en la Sección Abierta, ubicada en Cruz de Humilladero. Hace 15 días, un interno con desequilibrio agredió a otro funcionario en el módulo de ingresos y poco antes un preso de origen nigeriano realizó hasta tres agresiones en distintos días.

"En junio, coincidiendo con los días que hacíamos los cursos de defensa personal, otros dos compañeros fueron agredidos", explica otro trabajador de la prisión de Alhaurín de la Torre, que denuncia que carecen de formación suficiente para defenderse. Tampoco van armados. A veces el incidente llega a su culmen, como ocurrió en noviembre del año pasado, cuando un joven interno de 25 años falleció por sobredosis y los sindicatos denunciaron que se podía haber evitado con una plantilla mayor. Dos meses antes, otra persona de origen belga se suicidaba en su celda con las sábanas de la cama.

El exceso de internos conlleva más problemas fuera de las habitaciones que dentro. De hecho, muchos de ellos prefieren tener un compañero para compartirlas que estar solos, tal y como estaba previsto a la hora de construir el recinto. Todos los servicios con los que cuentan están hechos para 900 presos, no para 1.800. Así, la atención sanitaria, psicológica o de cualquier aspecto es menor. Y la prisión no baja del 75 u 80 por ciento de reincidencia "demostrando que así no cumple su finalidad legítima, que es la de la reinserción social de los presos", asegura Valentín Aguilar, de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Tampoco la convivencia es la óptima. Baste un ejemplo. En un módulo de 72 celdas, como los cinco para preventivos, hay el doble de personas. Pero el comedor sólo tiene 72 puestos. Hay que hacer entonces dos turnos de almuerzo. ¿Quién va en el primero? "Pues los más fuertes", responde un funcionario. "Así se crean tensiones, clases sociales, intimidaciones y surgen gran cantidad de conflictos que de otra manera no existirían", añade. Y la vigilancia sobre ellos es "escasa", concluye este trabajador.

Las cifras lo avalan. En Málaga en total hay unos 500 funcionarios, pero la mitad son de administración, médicos, educadores y otras profesiones. Así, 250 tienen que vigilar la cárcel, pero se dividen en ocho grupos de 30 personas debido a los turnos de trabajo: dos días y una noche completa de jornada laboral y luego cinco días de descanso. Hay que añadir las vacaciones o las bajas. "Al final cada módulo es vigilado sólo por dos funcionarios", dicen los sindicatos. Uno de ellos se encuentra en la zona de seguridad y otro fuera. "Así que, cuando hay un problema, sólo puede acudir uno y encima deja abandonado a su compañero y al resto de presos", que pueden llegar a ser más de 130 por módulo.

Los sindicatos cifran en un centenar los empleados adicionales que harían falta en Alhaurín de la Torre. Entre otras cuestiones, porque la prisión apenas tiene servicios automatizados y cada trabajador debe abrir las 72 cerraduras de las 72 puertas cada día durante varias veces, cuando los presos salen y entran para comer o realizar actividades. "Son muchos inconvenientes, por ejemplo, cuando alguien se queja una noche de enfermedad es un lío, porque hay que localizar la celda entre muchas. Otras cárceles cuentan con videovigilancia de apoyo o aperturas automáticas de puertas", evitando más trabajo para la escasa plantilla que apenas puede realizar "en condiciones" las labores de vigilancia.

Un trabajo necesario cada vez más porque el perfil de preso ha cambiado en los últimos años en Málaga. Aunque en su mayor parte son drogadictos, en los últimos años ha aumentado la presencia de personas pertenecientes a bandas armadas, mafias de todo el mundo "y gente muy preparada". "No es lo mismo que te ataque un delincuente común que un ex militar ruso", explica otro trabajador de la prisión. Una situación que se complica porque, aunque la teoría dice que los reclusos están organizados según el tipo de delito, la saturación de internos "echa por tierra eso y hace que haya demasiada mezcolanza".

Según explican en los sindicatos, tampoco hay que olvidar que la de Málaga es una prisión que puede estar en el objetivo de ETA, porque allí hay varios de los integrantes de la banda, así como de grupos islámicos.

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