Fuente: La voz de Asturias
La cafetería cierra por vacaciones y los funcionarios no tienen donde comer porque la normativa interna vigente impide salir del centro para desplazarse a un restaurante o al domicilio. Esta es la realidad que se está viviendo estos días en el centro penitenciario de Villabona donde a los reclusos no les falta su almuerzo mientras que el personal que realiza turnos de día completo --entran sobre las 8,30 de la mañana y salen sobre las 9,30 de la noche-- se ve obligado a tirar de fiambrera y tuperware si no quieren hacer dieta impuesta.
"Los propios trabajadores hemos tenido que gestionar un servicio de catering de forma provisional", informaron desde el sindicato Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP), que arremetieron contra la falta de previsión de la dirección que, se limitó, aseguran, a plantearles como alternativa al almuerzo en la cafetería las máquinas expendedoras de refrescos y bollería destinadas a los familiares de los internos y que se encuentran en la sala de comunicaciones.
Las mismas fuentes señalan que se prevé una temporada conflictiva porque las denuncias sobre esta situación --que ya se vivió en mayo y junio al abandonar la actividad la anterior concesionaria--, han dado lugar a la apertura de los primeros expedientes a funcionarios. "Esto solo es la punta del iceberg", apuntan las mismas fuentes que aseguran que son más de un centenar de trabajadores los que se ven afectados a diario y que no tienen más alternativas que recurrir al bocata y al picnic que comen las mismas oficinas. Eso o traer la comida de casa y pelearse por un hueco "en un pequeño comedor de unas ocho plazas que no dispone de frigorífico y con un horno microondas en mal estado", apuntan desde ACAIP, sindicato mayoritario.
El personal critica que en el pliego de condiciones de la nueva concesión la dirección no haya garantizado el servicio a la vista de los precedentes. De momento ayunarán hasta el 3 de septiembre.