Fuente: INFORMACIÓN.es
Las cárceles de la provincia se situaron durante 2006 como los centros penitenciarios españoles en los que más decomisos de drogas se realizaron a presos. En total, los funcionarios practicaron 245 incautaciones, 145 en la prisión de Villena y 100 en la de Fontcalent. Estos datos, facilitados por el Ejecutivo central en una respuesta parlamentaria, sitúan al penal del Alto Vinalopó como el primero de todo el país en aprehensiones. El de Fontcalent, por su parte, es el quinto de la lista con la cifra más alta de todo el país. En la de Castellón tan sólo hubo una intervención. Tras la Comunidad, la otra autonomía que ha registrado un mayor número de aprehensiones es Andalucía. Las cárceles de Cádiz, Córdoba, Málaga, Almería y Algeciras también se encuentran en los primeros puestos de la lista.
Al respecto, la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) denunció ayer la «postura cínica» que mantiene la Administración penitenciaria por «renunciar a la lucha contra la entrada de droga en las cárceles», en las que el pasado año se produjeron 1.644 incautaciones. Y es que, en su opinión, los datos facilitados no son reales, ya que son muy inferiores a los facilitados en el informe.
Sobre el estudio de intervenciones de droga en los centros penitenciarios durante 2006, basado en datos del Ministerio del Interior y que INFORMACION publicó el pasado 18 de junio, el sindicato manifestó que «llama la atención las pocas intervenciones que se reflejan en algunos centros», cuyos responsables «tratan de ocultar la realidad», según el comunicado de ACAIP hecho público ayer.
Asimismo, el sindico insistió en el «cinismo» de la Administración que «por un lado mantiene la prohibición del consumo, pero por otro facilita a los reclusos que así lo deseen jeringuillas para poder consumirla».
a falta de vigilancia en la entrada principal de la cárcel de Fontcalent, información que ayer publicó este periódico, no es nada nuevo para los trabajadores de la prisión, que han observado cómo en los últimos cuatro meses se podía entrar a la cárcel a determinadas horas sin pasar ningún tipo de control desde que la Guardia Civil dejó de vigilar la garita de entrada de vehículos. Por ello, personal del centro penitenciario con el que este periódico ha contactado considera necesario que el Instituto Armado retome la seguridad al considerar que durante unas horas el acceso es un «coladero» y que «tras la ruptura de la tregua de ETA» el riesgo de sufrir una acción es mayor.
Según señalaron las mismas fuentes, esta situación se está produciendo desde hace unos cuatro meses cuando, por falta de efectivos, la Guardia Civil retiró a los hombres que tenía para este cometido. No obstante, los trabajadores creen que en el tiempo que ha transcurrido la Guardia Civil ya ha recibido más personal «por lo que debería cubrir esta función».
De hecho, los empleados explican que la garita de entrada de vehículos no es una competencia de los funcionarios de prisiones porque «pertenece al perímetro exterior y eso es competencia de la Guardia Civil».
Esta situación, según apunta el personal, ya se la han hecho saber a la dirección del centro penitenciario y, según informaron las mismas fuentes, «el director trasladó el problema a Madrid». Asimismo, aseguran que en la Subdelegación del Gobierno conocen el problema desde hace meses y que se comprometió a analizar y resolverlo «pero no se ha producido ninguna novedad desde entonces y todo sigue igual». «Las cosas no se resuelven y durante unas horas se puede entrar a la cárcel» sin pasar ningún tipo de control.
Sobre las consecuencias que puede acarrear la falta de vigilantes en la entrada de la prisión de Fontcalent, el personal considera que puede conllevar riesgos muy elevados. Por una parte, «la propia estructura de la prisión hace que haya una zona de residencias y viviendas donde viven trabajadores», un riesgo para las familias que están ahí. Por otra parte, las fuentes consultadas creen que el riesgo se ha elevado «tras la ruptura de la tregua de ETA», ya que, como recuerda el personal, «hay varios etarras en nuestras celdas».
Sin riesgos Por otro lado, fuentes de la Guardia Civil explicaron ayer a este periódico que «se está estudiando la situación y buscando soluciones» para este caso en particular. No obstante, minimizaron el riesgo de esta deficiencia de personal de seguridad a la entrada de la cárcel al asegurar que esta situación «sólo se produce durante una franja horaria breve» y que «constantemente hay patrullas custodiando la zona».