Fuente: Sin determinar
La Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) han denunciado que los dos reclusos que apuñalaron a un funcionario en la prisión de Zuera (Zaragoza) el pasado sábado, uno de ellos vecino de Valencia, se encontraban «en estado de embriaguez por consumo de drogas».
Por su parte, fuentes de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias dijeron desconocer esta circunstancia, si bien añadieron que este departamento ha abierto ya una investigación para aclarar lo sucedido. En un comunicado, ACAIP recuerda que este mismo mes denunciaron que en este centro penitenciario se había renunciado a luchar contra la entrada de droga. Además, el sindicato atribuye la agresión sufrida por el funcionario, que se encuentra en observación en la clínica Quirón de Zaragoza, al «problema de hacinamiento que sufre la prisión de Zuera», y recuerda que en este centro hay 1.800 reclusos. Asegura también que Aragón ha aumentado su población reclusa un 10,92 por ciento entre enero y agosto, hasta situarse en 2.578 internos, un porcentaje que es tres veces superior a la media. El suceso tuvo lugar el pasado sábado por la mañana cuando un joven valenciano internado en la prisión zaragozana de Zuera protagonizó junto a otro recluso un intentó de fuga en el que resultó herido de gravedad un funcionario penitenciario. Se trata de M. A. C., nacido en Valencia en 1984 y encarcelado en varias ocasiones desde 2002 por el delito de robo con violencia.
M. A. C. y su compinche retuvieron al funcionario y le amenazaron con sendos objetos punzantes con la intención de fugarse, objetivo que no llegaron a cumplir al ser reducidos por otros funcionarios.
El funcionario, que presentaba una herida incisa en el costado y arañazos en el cuello y que ayer seguía en observación en la clínica Quirón de Zaragoza, fue abordado por los dos reclusos a la hora del desayuno en el módulo de presos reincidentes y multirreincidentes de la prisión, en el que hay un centenar de reclusos.
El incidente se produjo cuando el trabajador, al dirigirse a la parte de arriba de la sala en la que está el comedor y donde hay celdas, fue seguido por los dos internos que le amenazaron con «pinchos carcelarios» fabricados por ellos mismos.