Fuente: lasprovincias.es
Que un preso se escape de la cárcel o de un hospital es algo que suele ocurrir algunas veces, pero muy pocos fugitivos se van a cenar a una pizzería en la provincia donde es intensamente buscado por las fuerzas de seguridad del Estado. Esto es precisamente lo que hizo el viernes por la noche Félix Fernández Morcillo, el recluso que se fugó el pasado 21 de agosto del Hospital General de Valencia.
Y al delincuente no le dio tiempo a hincarle el diente a la hamburguesa que había pedido. Dos guardias civiles y tres policías locales entraron en el restaurante y lo detuvieron en un abrir y cerrar de ojos.
El suceso ocurrió sobre las nueve y media de la noche del viernes en la pizzería Zampapizza en la calle Badía de la localidad de Moncada.
Pero ¿cómo sabían los agentes que el fugitivo estaba allí? Instantes antes, una persona que se encontraba en el restaurante reconoció al preso y llamó a la Guardia Civil.
De inmediato, una patrulla de la Benemérita y tres agentes de la Policía Local acudieron con urgencia al lugar y lo apresaron.
Intentó sacar algo del bolsillo
“Entraron por sorpresa y lo pillaron desprevenido y de espaldas. Fue todo muy rápido”, relata una camarera de la pizzería. “Él intentó sacar algo de su bolsillo, pero un guardia civil lo agarró del brazo y lo inmovilizó. Luego le pusieron las esposas y se lo llevaron”, añade la testigo.
Los cerca de 40 clientes que se encontraban cenando en el comedor o consumiendo en la barra se quedaron perplejos cuando entraron los cinco agentes uniformados.
“Nadie esperaba algo así. La verdad es que pasamos un poco de miedo porque no sabíamos si el delincuente iba armado, pero los guardias civiles actuaron con gran rapidez y controlaron la situación en todo momento”, explica otra de las personas que presenció la detención.
La camarera se quedó con la hamburguesa intacta, ya que se disponía a servirla en el preciso instante que los agentes irrumpieron en el local.
Robó un coche en Valencia
Félix Fernández llegó hasta la calle Badía en un coche que aparcó sobre la acera. El vehículo, que había sido sustraído varios días antes en Valencia, tenía el motor en marcha y las luces de emergencia encendidas cuando llegaron al lugar las primeras patrullas.
Al parecer, la idea del fugitivo era permanecer en la pizzería durante muy pocos minutos o llevarse la hamburguesa para cenar en otro lugar.
Sea lo que fuere su plan, la rápida actuación de la Guardia Civil y Policía Local de Moncada y, especialmente, la llamada telefónica de la persona que reconoció al delincuente posibilitaron la detención del recluso fugado.
El detenido se autolesionó
La Guardia Civil trasladó al malhechor al cuartel de Moncada, donde se autolesionó. El individuo se mostró muy violento y se golpeó contra las paredes, por lo que necesitó atención médica.
Félix Fernández, de 27 años de edad, se encontraba en paradero desconocido desde el pasado 21 de agosto cuando se fugó del Hospital General. Aquel día, el preso fue trasladado desde la enfermería de la cárcel de Picassent al servicio de urgencias del centro hospitalario de Valencia después de que dijera haberse tragado diez pilas y una cuchilla. Antes de ser asistido, Félix Fernández pidió ir al servicio.
Ese fue el pretexto para preparar su huida. Al parecer, el recluso llevaba entre sus ropas oculto un alfiler o alambre con el que consiguió abrir las esposas, como en las películas de fugas de presidiarios.
Luego, la fuerza bruta por sorpresa fue su mejor aliado. De repente, el delincuente salió del cuarto de baño y empujó a los guardias civiles y un vigilante del hospital.
Corrió tan deprisa como sus piernas se lo permitieron hasta toparse en la calle con un coche. El malhechor sacó a empujones al conductor y escapó con el vehículo a toda velocidad.
Antes de evadirse, Félix Fernández cumplía en el centro penitenciario de Picassent una pena de tres años de cárcel por un robo con violencia. Y está pendiente de dos juicios por otro atraco con lesiones y por el quebrantamiento de condena que protagonizó el 21 de agosto.