Fuente: abc.es
Los 12 presos islamistas en huelga de hambre en prisiones de la Comunitat Valenciana y Salamanca contaron con ayuda exterior para coordinarse. Después de analizar durante una semana las comunicaciones y visitas de los reos, los investigadores de la Dirección de Instituciones Penitenciarias han concluido que los internos dejaron de comer el mismo día gracias a la ayuda y mediación de colaboradores en libertad.
No obstante, nueve de ellos –ocho en la Comunitat– comunicaron ayer a los responsables carcelarios que abandonaban la protesta. Desde la Agrupación de los Cuerpos de Administraciones de Instituciones Penitenciarias (Acaip) señalaron que el cambio de postura responde al comienzo, el próximo jueves, del Ramadán, una “práctica sagrada incompatible con su reivindicación”.
Tres procesados por el 11-M han dejado la protesta: Youssef Belhadj (preso en Topas, Salamanca), Hassan el Haski y Otman el Gnaoui, internos en la cárcel de Villena.
En el mismo centro han abandonado la huelga Abdelkrim Bensmail, Hassan Mordoude y Ahmed Chebli. También la han abandonado dos de los cuatro internos del centro alicantino de Fontcalent que se habían sumado a la protesta.
Las mismas fuentes no precisaron si el otro recluso que ha abandonado la huelga es otro de los internos en Fontcalent o uno de los dos presos de Valencia, Souhil Kaouka y Ridoune el Ouarna.
Mientras, sigue adelante la investigación sobre la posible ayuda exterior a los reclusos. Junto al inicio común de la protesta, dos elementos avalan la existencia de una trama externa. La mayoría de los presos no tiene vínculos conocidos entre sí, ya que fueron detenidos en operaciones distintas contra células diferentes. Además, los escritos que presentaron para anunciar el inicio de la huelga son prácticamente iguales.
La investigación no ha determinado aún el modo concreto en que se comunicaron. Sí se ha descartado que los abogados ejercieran de intermediarios, ya que los presos no comparten letrados. La correspondencia de los reclusos, intervenidas por ser presos condenados por terrorismo o acusados de este delito, no contenía información relevante.
La lista de visitas y de llamadas tampoco ha facilitado datos concluyentes. Los investigadores sospechan que la red de coordinación debe estar formada por distintas personas para cada cárcel, lo que hace muy complicada detectarla.
La huelga de hambre ha encendido las alarmas entre los funcionarios de prisiones. Estos temen que presos islamistas de distintas cárceles hayan creado una estructura para organizar motines y revueltas que pongan en riesgo su seguridad. “Ya lo denunciamos en 2004 y se nos llamó exagerados; luego vino Garzón y desarticuló una célula que se había creado en la cárcel y que pretendía volar la Audiencia Nacional”, señaló un portavoz de Acaip.