Fuente: Diario de Cádiz digital
Han pasado ya más de tres meses desde que se inaugurara el nuevo centro penitenciario de Puerto 3, el más moderno de la provincia y el que ofrece unas instalaciones más adecuadas para las políticas de reinserción, según señalaba el propio ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante su visita a la nueva prisión en el mes de junio. La entrada en funcionamiento de la flamante cárcel, en la que por cierto todavía quedan puntadas que dar –los obreros siguen apareciendo por allí a menudo para rematar cuestiones pendientes o solucionar problemas que van dando la cara– ha supuesto un respiro para otros centros penitenciarios que se encontraban saturados, como es el caso de Puerto 2, donde pocos meses antes de la apertura de la nueva cárcel los sindicatos habían alertado de la situación insostenible que se estaba viviendo.
La llegada de internos a Puerto 3 se está produciendo a un ritmo constante. Primero fueron pequeños grupos procedentes de Puerto 2, después de Botafuegos y de otras cárceles andaluzas con problemas de sobreocupación como las de Córdoba, Huelva o Albolote (Granada). A principios de agosto Puerto 3 contaba con 350 internos y ahora, apenas un mes más tarde, estos rondan los 550 y se espera que en pocos días pueda alcanzarse la cifra de 600, según señalan desde el sindicato mayoritario de prisiones, Acaip. La razón de que la llegada de nuevos reclusos se esté produciendo a un ritmo mayor del inicialmente previsto –se esperaba cerrar el mes de septiembre con unos 400 internos– se debe, según el sindicato, a las presiones que se están recibiendo tanto de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias como de los directores de otras cárceles con problemas de sobreocupación.
La nueva prisión ya tiene en funcionamiento nueve módulos de los catorce con los que cuenta, además de los destinados a enfermería, ingresos y aislamiento. Por lo que respecta al número de funcionarios, en estos momentos las previsiones en materia de personal están casi completas, aunque aún faltan algunas incorporaciones, por lo que desde el sindicato Acaip temen que si el ritmo de llegada de internos se sigue produciendo a la misma velocidad que hasta ahora pronto se puedan ver desbordados. Lamentan también lo que consideran la “apertura precipitada” del centro, en el que según dicen “continuamente se van detectando fallos de funcionamiento”.
Por lo que respecta a las otras dos prisiones del término municipal portuense, Puerto 1 no ha notado la apertura de la nueva cárcel porque al tratarse de un centro de cumplimiento, además de ser de máxima seguridad, siempre ha contado con un número estable de reclusos que actualmente se fija en unos 250. Quienes sí han notado la apertura de la prisión han sido los funcionarios y reclusos de Puerto 2, que han visto cómo la cifra del millar de presos que habían llegado a registrar se ha quedado fijada en torno a los 900, una cifra aún algo por encima de la situación que se considera ideal, que establecería el número de reclusos en unos 850. Recientemente han sido trasladadas a Puerto 3 las primeras mujeres que ha recibido esta cárcel y las previsiones hablan de un próximo cierre del módulo de mujeres de Puerto 2. Gracias a esta descongestión se han podido reutilizar para sus fines iniciales módulos como el de régimen especial, el de ingresos o el de aislamiento, que en los momentos de máxima ocupación habían sido habilitados para dar cabida a algunos internos. “Estamos mejor que hace un año”, dicen los responsables del sindicato Acaip en Puerto 2, aunque lamentan la reciente pérdida de funcionarios que ha sufrido la prisión.