Fuente: Diario Palentino Digital
El Ramadán, que se muestra como uno de los cinco pilares en que se basa el Islam, y que se desarrolla en el noveno mes del calendario lunar, también llega a la cárcel de La Moraleja.
Para adaptarse a esta sagrada costumbre, el centro penitenciario cerrateño da la posibilidad a los presos de comunicar previamente que van a hacer el Ramadán, con lo cual se les facilita la comida típica del mes de ayuno cuando llega la noche.
Esto se realiza 15 días antes del inicio para programar adecuadamente la entrega de las raciones (desayuno, comida y cena), que en el caso de los que siguen el precepto, se concentra en una sola entrega, a las 20,30 horas.
Ello obliga a los responsables de la cárcel palentina a poner en marcha un dispositivo especial, principalmente en lo relativo a la elaboración de un menú que se adapte a las necesidades de los presos que hasta el 12 de octubre cumplen con su religión.
Un total de 407 reclusos se han apuntado este año a la lista, si bien en los primeros días «siempre se descuelga alguno», puntualizaron fuentes consultadas.
Esto supone que casi la mitad de los presos musulmanes de La Moraleja no cumple el Ramadán (la población asciende a alrededor de un millar según los últimos datos oficiales), algo que, de momento, no ha generado tensión alguna, a diferencia de lo ocurrido días atrás en Topas (Salamanca), donde dos presos árabes agredieron a otros dos por no seguir esta costumbre.
abstinencia. Los musulmanes de La Moraleja, como los del resto del mundo, entienden el ayuno como un período de abstinencia total y, junto a la prohibición de ingerir alimentos y bebidas, se abstienen también del tabaco, de mantener relaciones sexuales -aquí las únicas relaciones son las permitidas en los vis a vis o durante los permisos- y de enojarse o pronunciar palabras malsonantes desde el alba hasta el ocaso del sol.
En el caso de La Moraleja no hay mezquita para orar como tal, y cada cual lo hace en su celda, salvo que el rezo coincida con alguno de los periodos de estancia fuera de la misma (de 8,30 a 14 horas y de 16,30 a 20,30 horas). Entonces, oran en zonas comunes, como galerías o patios.
Cuando se pone el sol, rompen el ayuno.
En ese momento pueden dar cuenta de las tres comidas que minutos antes les han servido.
La prisión palentina, desde su inauguración, vive estos días con especial intensidad.
El elevado porcentaje de reclusos musulmanes obliga a una organización milimétrica de los servicios esenciales.