Fuente: Levante
La huelga de hambre iniciada por 11 presos islamistas en cárceles de la Comunitat Valenciana hace 20 días se apaga poco a poco. Según fuentes de Instituciones Penitenciarias, en la actualidad sólo queda uno en huelga: Dgilali Mazari, interno de la prisión alicantina de Fontcalent. En Valencia, pues, donde dos internos dejaron de comer, la situación ya está normalizada, lo mismo que en Villena, cuyos cinco internos fueron los primeros en abandonar la protesta.
Los once presos de Valencia y uno más de la prisión salmantina de Topas, comunicaron el inicio de la huelga de hambre el pasado 1 de septiembre. Su objetivo, reivindicar su inocencia y proclamar la injusticia de los procesos a los que habían sido sometidos y por los que la mayoría aún espera sentencia.
La coincidencia de todos ellos en cárceles valencianas, en el mismo día y por las mismas causas, obligó a Instituciones Penitenciarias a abrir una investigación. Alguien de fuera les había puesto de acuerdo. No obstante, los abogados, algunos de ellos opuestos a la medida, negaron tal extremo y el propio devenir de la huelga ha dejado sin efecto ese expediente.
El pasado día 10, los cinco presos de Villena, dos de Fontcalent, uno de Valencia y el de Salamanca, dejaron la protesta. El pasado día 12 lo hizo un tercero en Fontcalent y el pasado día 15 siguió sus pasos el segundo de Valencia.
Ahora sólo mantiene la huelga de hambre Dgilali Mazari, detenido en el año 2004 en el marco de la Operación Nova. La intención del grupo era volar la Audiencia Nacional con un camión-bomba.