Fuente: El Mundo - La Crónica
Los funcionarios de prisiones desvelan a EL MUNDO / LA CRÓNICA la precaria situación en que desempeñan su trabajo en la prisión leonesa de Mansilla. Aseguran que cada funcionario tiene que vigilar a 140 internos y afirman que hay peleas y conatos de agresión e insultos y que la situación es «peliaguda». Habla alto y claro. No escatima elogios para la actual dirección del centro penitenciario ubicado en Mansilla, pero asegura que los funcionarios están ninguneados por el Gobierno, y más en concreto por la directora general de prisiones, Mercedes Gallizo.
P.—¿Cómo valora Acaip la visita de Mercedes Gallizo a la prisión?
R.—Ha reconocido el hacinamiento que existe en León y no nos ha hablado de posibles soluciones ni a la masificación ni a la falta de personal.
P.—Dentro de ese reconocimiento, Gallizo afirmaba que la Administración caminaba en la senda de más funcionarios, más cárceles… de mejorar la situación.
R.—Con números reales y siendo objetivos, la apertura de nuevas prisiones con 66.000 internos en España no va a mejorar las tasas de hacinamiento. Si ahora estamos en un 180% en León y en Topas algo parecido, con la apertura de dos no va a bajar la tasa.
P.—¿Cuál sería la solución?
R.—Hombre, nosotros como sindicato no estamos para brindarle a la señora directora general la solución, es ella la que cobra por dar soluciones, pero pasa por nuevas prisiones y nuevas plazas. Ahora le hemos pedido que nos envíe treinta interinos y a esa pregunta no ha respondido. También tenemos otra queja de esta señora, porque le hemos pedido que se reúna con nosotros y los demás sindicatos aquí en León y hemos tenido la callada por respuesta. Nos parece muy bonito que haya venido con un autobús de periodistas de Madrid. Toda esta parafernalia política que se trae de cámaras parece una película de Almodóvar la que está montando aquí la señora Gallizo. Es muy bonito, los módulos terapéuticos funcionan muy bien, en León los trabajadores somos muy buenos y el director trabaja firmemente. Pero eso no sirve. Los problemas de León estaban ayer [por anteayer], trayendo un autobús de periodistas, y siguen estando hoy, que ya no está la señora Gallizo ni su autobús. Es más profundo que todo esto. Hay que hablar con los representantes sindicales. Hay que oír las quejas. Los periodistas que trajo y toda la caterva que venía con ella no le van a hablar de los problemas de la prisión de León.
P.—Un funcionario de prisiones en León, de los que están 'en primera línea de batalla' con los presos, ¿cuántos delincuentes tiene a su cargo?
R.—Funcionarios de interior ahora mismo estamos 228. De los que estamos de vigilancia, directamente con los presos. Tenemos un 12 por ciento de bajas laborales, porque la plantilla de León está envejecida. Somos funcionarios con muchos años de servicio, este trabajo quema mucho física y mentalmente, y ahora mismo hay muchos días que un solo funcionario tiene que lidiar, él solo, con 140 presos.
P.—Por eso afirmáis que no se puede garantizar la seguridad.
R.—Nosotros no podemos garantizar la seguridad de los presos ni nuestra propia seguridad. Si no podemos garantizar nuestra seguridad, ¿cómo vamos a garantizar la de 140 internos estando un solo funcionario? El mes de agosto, cuando un preso dio 5 pinchazos a un funcionario, es un hecho objetivo, el secuestro de Zuera, en Zaragoza, también.
P.—Cotidianamente, ¿en qué se traduce esta masificación?
R.—Cuando conviven 140 personas en un espacio diseñado para 72, los roces siempre van a estar ahí. Hay muchísimas peleas. Ahora estamos en el mes de Ramadán. Los presos musulmanes solamente comen por la noche. El estado de nerviosismo de estos presos es muy elevado y tienen una agresividad acentuada. Hemos tenido conatos de agresión, enfrentamientos, insultos... Estas son las realidades que tiene que ver la señora Gallizo. Está muy bien hablar de los módulos terapéuticos, pero en esta prisión, que está pensada para 1.008, hay 1.760.
P.—Si se produjese un motín en estos momentos en un pabellón, ¿qué medidas podéis adoptar?
R.—En ningún caso en un módulo de 140 internos con un posible motín, estaríamos, con la plantilla que tenemos actualmente, capacitados para poder reducirlo. La situación es peliaguda. Pero hay que reconocer la realidad. Es un tema que traspasa a la dirección del centro. Entendemos que la dirección pone el máximo interés, pero notamos la desidia de la directora general en poner remedios.