Fuente: laverdad.es
Que la situación es límite en el Centro Penitenciario de Fontcalent por cuanto respecta a su capacidad era hasta ahora una realidad evidente, pero la dirección de la cárcel acaba de confirmarlo recientemente en un escrito de respuesta remitido a la Fiscalía de Vigilancia Penitenciaria: 89 celdas de los módulos 1 y 2 son compartidas por los internos de tres en tres.
El Ministerio Público de Alicante había reclamado a la prisión este dato el pasado mes de agosto después de recibir diversas quejas de internos por la falta de espacio existente. En una de ellas, un recluso exponía que la convivencia en estas condiciones se hacía totalmente «imposible», mientras que otro reclamaba un cambio de módulo de forma inmediata por la misma razón.
La situación, sin embargo, no es puntual. El presidio cuenta con una población que supera el millar de personas pese a que su capacidad original no llegaba a las 500. De la misma manera, las celdas fueron diseñadas para albergar a un único individuo, siguiendo así el denominado «principio celular» del Reglamento Penitenciario.
Esta norma establece en su artículo 13 que cada interno contará con una celda «salvo que sus dimensiones y condiciones de habitabilidad permitan, preservando la intimidad, alojar a más de uno». En este caso «se podrá autorizar compartirla a petición de él, siempre que no existan razones de tratamiento, médicas, de orden o seguridad que lo desaconsejen».
No es el caso de las instalaciones del establecimiento alicantino. Los habitáculos apenas cuentan con ocho metros cuadrados y en ellos se agolpan las literas (de tres pisos en las 89 celdas citadas), un pequeño cuarto de aseo y todos los efectos de los presos.
Uno de los fiscales de Vigilancia Penitenciaria lamentó en declaraciones a este medio las condiciones de habitabilidad que se dan en Fontcalent y que la dirección atribuye al elevado número de ingresos de presos preventivos que se da a diario.
Según los responsables de la prisión, la Dirección General de Instituciones Penitenciarias recibe a menudo de la prisión alicantina solicitudes de trasladados de reos a otros centros, lo que se ejecuta con cierta asiduidad.
Sin embargo, uno de los problemas que contribuyen a convertir en algo estructural el hacinamiento es el colapso que están registrando los juzgados de lo penal de la provincia debido, sobre todo, a los juicios rápidos.
Los presos en situación preventiva se ven obligados a esperar más de la cuenta el juicio correspondiente y así suelen expresarlo en las visitas que los fiscales realizan cada cierto tiempo a las cárceles de Villena y Fontcalent para supervisar su funcionamiento.
El problema debería solucionarse con la extensión de medidas alternativas a la prisión y con la construcción, en Valencia, de un segundo centro penitenciario. Sin embargo, los sindicatos de prisiones no son nada optimistas y creen que el hacinamiento perdurará mucho tiempo.