Fuente: Diario de Sevilla
Estos internos se sumarán a los que ya hay en los otros tres centros de la provincia: 1.800 en Sevilla-II, 160 en la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra y 180 en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario. El aumento conllevará otros problemas asociados a las características de los presos y a la probable condición novel de los funcionarios de la nueva penitenciaría, que en su mayoría serán de la última promoción. En este sentido, junto a los internos sevillanos que están en otras cárceles, como Córdoba y Jaén, serán trasladados a Morón reclusos de otras provincias y que suelen ser los más inadaptados en sus respectivas cárceles, según confirmaron a este periódico fuentes próximas a Instituciones Penitenciarias.
Todos los internos que recibirá Morón estarán además cumpliendo una condena, puesto que los supuestos de prisión preventiva están cubiertos con Sevilla-II, lo que podría contribuir a hacer más conflictivo el centro. Ésta situación contrasta con las últimas estadísticas oficiales de Sevilla-II, donde en 2006 se redujeron las incidencias y sanciones disciplinarias a los internos: los funcionarios sólo tuvieron que emplear la fuerza física en 17 ocasiones frente a las 43 de 2005, y el uso de las defensas de goma se limitó a un único caso frente a tres del año anterior.
La prisión de Morón, que podría inaugurarse en marzo aunque no estará plenamente operativa hasta el segundo semestre del año, obligará a crear nuevas plazas de fiscales y un segundo Juzgado de Vigilancia Penitenciaria para atender cuestiones relacionadas con los permisos y salidas, expedientes de clasificación penitenciaria, régimen disciplinario y las quejas que originarán la nueva población.
El juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla atiende ahora una media de 2.050 internos, cuando la carga de trabajo que fija como adecuada el Consejo General del Poder Judicial es de mil, con lo que este órgano trabaja un 106,3 por ciento por encima del módulo establecido.
El decano de los jueces de Sevilla, Federico Jiménez Ballester, recordó además que la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ya solicitó en su memoria de 2006 la creación del segundo juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla, por lo que "con la inauguración de Morón se hace imprescindible la inmediata creación de este segundo juzgado". De lo contrario, se producirán dilaciones "inaceptables" en los procedimientos.
El fiscal coordinador de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla, Luis Fernández Arévalo, también reclamó la creación de nuevas plazas en el Ministerio Público para atender a la avalancha de expedientes de internos. El fiscal indicó que cuando se pone en marcha un nuevo juzgado especial, como los de Violencia sobre la Mujer, se acompaña de nuevas plazas de fiscales, algo que no ocurre con los juzgados de Vigilancia. "En un momento en que se duplica la población reclusa y de mayor complicación cualitativa sería necesario contemplar un incremento de fiscales y de los funcionarios de la secretaria", advirtió el fiscal, que abogó por crear una plaza de fiscal "a tiempo completo" o cuatro nuevas en las condiciones actuales, en la que los fiscales combinan su trabajo en materia penitenciaria con juicios y guardias. Si no se crean estas plazas, el fiscal augura un descenso en la "calidad de la atención individual y la captación de los problemas" de los reclusos, al tener que atender los mismos cinco fiscales actuales al doble de presos.