El inicio de la investigación se produjo después de que funcionarios de Instituciones Penitenciarias procedieran a la incautación de heroína a una persona que iba a mantener un encuentro "bis a bis" con un preso, según se hizo público ayer.
Los agentes del Instituto Armado consiguieron descubrir la forma de operar de la banda, que consistía en aprovechar las comunicaciones íntimas entre internos y familiares para introducir la sustancia estupefaciente en el complejo penitenciario.
Posteriormente, la heroína era distribuida entre consumidores que cumplen alguna condena o todavía están en prisión provisional, después de que se certificara que los familiares de estos en el exterior ya habían pagado la cuantía pactada a través de una cuenta bancaria que administraban los suministradores.
Una vez que se verificaba el ingreso del dinero, los miembros de la red que estaban en libertad llamaban por teléfono a los traficantes que estaban en la cárcel.
Paralelamente, los investigadores descubrieron que los traficantes disponían de teléfonos móviles en sus celdas, algo que supuestamente está prohibido en el interior de las prisiones. De hecho, en todos los centros penitenciarios deben existir inhibidores de la señal de telefonía móvil para evitar precisamente este tipo de casos.
Todos los detenidos y los efectos intervenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 5 de Las Palmas de Gran Canaria.