Fuente: abc.es
-¿La profesión del funcionario de prisiones es más ocasional que vocacional?
-Las vocaciones en este trabajo se cuentan con los dedos de las manos. Es una salida profesional que muchos ni nos lo habíamos planteado y que se presenta.
-¿El riesgo forma parte del día a día?
-El riesgo es una constante, lo que pasa es que todos no trabajamos en los mismos departamentos. Hay psicólogos, fontaneros, personal de oficina, de vigilancia y otros muchos, pero lo más arriesgado es el personal de vigilancia que estamos todos los días en los módulos.
-¿ Cómo se asume esta situación?
-Se asume porque es el día a día, aunque tenemos bastantes compañeros con bajas psiquiátricas y existe un porcentaje muy elevado de divorcios, porque se viven situaciones de mucha tensión y llegas a casa y descargas con quien tienes al lado.
-¿Se pueden llegar a crear lazos de amistad con los reclusos?
-Hay compañeros que sí los han creado, pero esta amistad tiene un límite, ya que el interno tiene una situación de dependencia respecto al funcionario y la sinceridad en estas relaciones hay que ponerlas en duda. Te pueden caer mejor unos que otros y tener más afinidad, pero amistad es difícil.
-¿Se las saben todas los internos o los funcionarios?
-Se las saben todas, y si no se las saben las aprenden al entrar para intentar engañarnos. Nosotros las tenemos que aprender y tienes que dudar de las cosas que te dicen y de lo que parece que hacen. Estás aprendiendo continuamente porque hay que ser más listo que ellos, o por lo menos parecerlo.