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La cárcel de los polis malos

La prisión de Castellón cuenta con uno de los cuatro módulos en España para agentes.

Fuente: lasprovincias.es

 Son agentes de policía, guardias civiles o funcionarios de prisiones que, en algún momento, mientras trabajaban para velar por la seguridad de los ciudadanos, decidieron pasarse al bando contrario. Es cierto que representan un pequeño porcentaje, pero existen y alcanzan los 200 internos en toda España. Presos para los que sólo existen las instalaciones de Madrid II, Castellón, Sevilla y Logroño.

En el centro penitenciario de Castellón hay actualmente 25 presos, que cumplen condena en el módulo especial, así se convierte en uno de los cuatro únicos departamentos que hay en todo el territorio nacional.

Mientras la saturación de presos es una constante que azota a las cárceles de todo el país, el módulo especial de Castellón, que cambia de nombre en función del centro en el que se instala, es la excepción que confirma la regla, ya que nunca en sus más de 10 años de historia ha cubierto las 33 plazas de las que dispone.

Actualmente, hay ocupadas 25 de estas 33 celdas individuales, pero la directora de la prisión, Olga Ballesteros, explica que no es la norma, ya que la media de internos gira en torno a los 16 o 18 presos. "Es de las veces que más tenemos", matiza.

Se trata de un departamento "pequeño", pero nunca ha estado saturado, destaca por la "normal convivencia" entre los huéspedes y por estar integrado por "gente muy normalizada", porque, según narra Ballesteros, "no pertenecen a ambientes marginales".

El módulo especial del centro de Castellón fue inaugurado en 1996, pero pocos saben de su existencia. Según explican desde el centro, la distribución de estas instalaciones atiende a razones geográficas.

La directora de la prisión de la capital de La Plana argumenta que, puesto que la ley obliga a que estos presos estén separados del resto de internos por motivos de seguridad, el objetivo es que "no estén desarraigados", que no se vean "alejados de sus familias".

Así, la primera prisión con la que contó la provincia recluye a los policías corruptos de la zona del levante del país que han sido condenados a pena de cárcel. En cuanto a las actividades por las que cumplen condena, en la mayoría de los casos se trata de delitos contra la salud pública o delitos de violencia doméstica, según aporta Ballesteros.

Como el resto de internos de la prisión, el centenar que disfruta del tercer grado y que suma 705 en total, realizan las mismas actividades y cumplen los mismos horarios.

En el centro penitenciario de Castellón los despertadores suenan a las 8.00 horas. Tras arreglar sus habitaciones individuales, los internos del módulo especial inician su jornada empleando el tiempo en las actividades que oferta el centro. Así, desde las nueve o nueve y media, asisten a talleres y clases que ocupan su día a día.

Alrededor de la una del mediodía, el comedor con el que cuentan en el módulo se llena con los presos internados en el departamento. La oferta que presentan las instalaciones del módulo facilita la convivencia en el centro de delincuentes comunes y agentes de los distintos cuerpos de seguridad nacionales apresados.

Según cuenta Ballesteros, el módulo especial cuenta con todo lo necesario para las actividades cotidianas de los presos a excepción del polideportivo y de las clases de determinados niveles de enseñanza, para las que los internos deben abandonar sus instalaciones habituales y dirigirse a las compartidas con el resto de presos. Eso sí, a distintas horas, incluso, para disfrutar de las instalaciones deportivas, cada módulo tiene un día asignado, para no tentar a la suerte.

A primera hora de la tarde, los reclusos se dirigen a sus celdas y allí pasan unas dos o tres horas, hasta que a las cinco de la tarde retoman su actividad, que finaliza a las ocho de la tarde. Los horarios son estrictos, la población del módulo debe estar en sus celdas a las ocho, allí pueden ver la tele, en el caso de que dispongan de una particular.

El Centro Penitenciario de Castellón apaga las luces a las 11.00 horas. Y bajo este horario, pasan los más de 700 internos del centro las penas de reclusión impuestas, sin distinción de cargos y con garantías de seguridad.

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