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Un preso se enfrenta a 9 años de cárcel por apuñalar a otro

La defensa solicita para su cliente dos años de prisión por un delito de lesiones.

Fuente: laopiniondegranada

La sección segunda de la Audiencia Provincial dejó ayer visto para sentencia el juicio contra un recluso de Albolote que se enfrenta a nueve años de cárcel, según la petición del fiscal, por un delito en grado de tentativa al apuñalar a un compañero de celda con el que había mantenido una fuerte discusión. El acusado J.A.R.V., que lleva más de 20 años en prisión por distintas causas, admitió haber dado una puñalada con un cuchillo de fabricación casera de unos 30 centímetros después de que la víctima, con la que compartía celda desde hacía tres días, “me faltara al respeto y diera patadas a las fotos de mi familia”.

“Eso no se lo permito a nadie”, añadió el internado procesado quien relató que acto seguido cogió el cuchillo y “pasó lo que pasó”. Los hechos tuvieron lugar el 14 de junio de 2006 en el módulo cuarto del centro penitenciario de Albolote cuando, sobre las 22 horas, ambos reclusos tuvieron una discusión sobre quién debía abandonar la celda.

“Quería que se fuera de la celda pero me dijo que, como yo era de fuera, el que me tenía que marchar era yo, e insinuó que se iba a quedar con mis cosas”, explicó el acusado, quien mantuvo que después de la puñalada que propinó por encima del corazón no puso ningún impedimento para que la víctima pudiera reclamar auxilio a los funcionarios.

La víctima J.E., que declaró como testigo, sostuvo que fue el presunto agresor el que le conminó a abandonar la celda pero dada la hora resultaba imposible, según las normas que rigen en el centro penitenciario. Aseguró que en ningún momento hubo provocación por su parte y que apenas vio el arma con el que su compañero le agredió.

Las dos forenses que testificaron en el juicio ratificaron sus informes donde constataban que había un riesgo vital de insuficiencia respiratoria y una posible hemorragia interna de no haber sido atendido con celeridad.

Precisamente, en sus conclusiones finales la Fiscalía, que mantuvo la petición de nueve años por un delito de homicidio en grado de tentativa, además del pago de una indemnización de 3.800 uros por las lesiones producidas, se aferró a la idea de que el acusado actuó con ánimo claro de causar la muerte, una circunstancia que no se produjo, según él, por la rápida actuación de la asistencia sanitaria del centro penitenciario.

Por su parte, la defensa consideró que los hechos son constitutivo de un delito de lesiones por lo que solicitó una pena de dos años de prisión. El abogado del acusado indicó que, de haber querido su cliente matar a su compañero de celda, podría haberle asestado otra puñalada o simplemente impedirle llamar a los médicos.

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