Fuente: lasprovincias.es
la creencia de que una cárcel resulta negativa para el municipio donde se ubique no es cierta, o al menos así los afirman los propios alcaldes de localidades donde ya hay una prisión. Albocàsser, Picassent, Alicante, Castellón, Alicante y la futura de Siete Aguas así lo muestran. Aseguran que no se producen aumentos de la delincuencia.
La más reciente de todas es la de Albocàsser. La primera autoridad, Antonio Querol, explicó que la presencia de la nueva penitenciaría "no ha supuesto un aumento de la delincuencia" ya que el centro está alejado del casco urbano de la población. Además, hay que tener en cuenta también que la comarca en la que se encuentra el municipio, l'Alt Maestrat, es un punto en que habitualmente no se han producido muchos actos delictivos y ahora no ha cambiado esta situación.
En Picassent, el jefe de la Policía Local, Luis Sanchis, explicó que los efectivos de seguridad del municipio "no hemos notado un incremento de la delincuencia por tener cerca el centro penitenciario.". Los motivos son varios. Según aseguró, "la distancia que existe entre la cárcel y el casco urbano de la localidad así como la barrera natural que supone la autovía de Albacete hacen que los presos no acudan a la población".
La futura prisión Valencia II se ubicará en el término municipal de Siete Aguas. Su alcalde, Rafael Zahonero, compartía esta misma opinión. La primera autoridad explicó en su día que contar con esta infraestructura "no tiene por qué elevar la delincuencia en nuestro municipio y alrededores". Algo, añadió, "que ya sabemos con la experiencia de Picassent".
Los sindicatos también opinan de la misma manera. Desde Acaip manifestaron que en ninguna de las cinco penitenciarías de las que dispone la Comunitat se ha dado un incremento. Y es que, añadieron, "hay que tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones la construcción de una prisión conlleva también la creación de un nuevo cuartel de la Guardia Civil".
Esto significa que hasta la población donde se ubique la penitenciaría llegan una media de entre 50 y 60 agentes de la Benemérita.
Además, argumentaron que cuando se trata de prisiones donde los reclusos están cumpliendo condenas "las entradas y salidas de presos no son tantas". Como mucho, continuaron explicando desde Acaip, "están los permisos pero si uno de los reos saliera y estuviera pensando en dar un golpe no lo haría cerca de la cárcel, eso es lógico".
Incluso desde la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) manifestaron que la delincuencia en las poblaciones con prisiones "desciende puesto que existe mucha más vigilancia".
Se trata de municipios que quedan muy protegidos con la presencia de numerosos agentes de la Guardia Civil y en los que no se ve incrementada la presencia de ladrones o cualquier otro tipo de personas de esta índole.