Fuente: soitu.es
Barcelona.- Los dos primeros acusados que hoy han declarado en el juicio por el motín de la cárcel de Quatre Camins han negado haber agredido al subdirector del centro y a otros funcionarios, y han afirmado que aquel día "reventó" el malestar de los internos, debido a los malos tratos que aseguran que sufrían.
En medio de un espectacular despliegue policial y de una gran expectación mediática, en la sección sexta de la Audiencia de Barcelona se ha iniciado hoy el juicio contra los 17 presos, que se enfrentan a penas de hasta 52 años de cárcel por haber apaleado al subdirector del centro y agredido y retenido a un funcionario varias horas como rehén.
El motín, que duró unas cuatro horas, ocurrió el 30 de abril de 2004, destapó la masificación en las cárceles catalanas y tuvo un oscuro epílogo al día siguiente, cuando 26 de los reclusos atrincherados fueron presuntamente torturados durante su traslado a otras cárceles catalanas, en un caso que está a la espera de juicio.
Los dos primeros acusados en testificar en la sesión de esta mañana, José A.B., para quien el fiscal pide 52 años, y Bonifacio G.R., para quien solicita 44 años, han coincidido en afirmar que durante la monumental trifulca no agredieron a nadie y en subrayar que el telón de fondo del incidente eran los malos tratos que recibían los reclusos de forma sistemática.
José A.B., que sólo llevaba tres semanas en Quatre Camins, ha denunciado que se siente un "cabeza de turco" porque en las postrimerías del franquismo lideró una asociación en reconocimiento de los derechos de los presos y que desde entonces se ha labrado un historial carcelario marcado por los incidentes.
Según su relato, el incidente estalló ese día porque, según su versión, varios reclusos vieron cómo un grupo de funcionarios se llevaban a un preso sangrando debido a los supuestos malos tratos sufridos en la cárcel.
En medio de la trifulca, José A.B. se limitó, según su versión, a abalanzarse sobre un funcionario para evitar que el resto de presos le siguieran apaleando. José A.B. ha admitido que se llevó al funcionario a la lavandería y lo mantuvo en contra de su voluntad, tanto para protegerle como para utilizarlo como "salvoconducto".
"Lo cogí para que no le pegaran y luego ya no lo podía dejar", ha señalado José A.B., que ha subrayado que su filosofía de vida es que "la violencia no es buena y que la gente tiene que dialogar más".
En tono más desafiante, Bonifacio G.R. ha admitido que todos los presos del módulo le tenían "manía" al subdirector del centro debido a los "malos tratos y a las palizas constantes" que recibían y por el cacheo al que sometían a sus familiares antes de las visitas.
No obstante, ha afirmado que no agredió a nadie y se ha quejado de las preguntas del fiscal, que le interrogaba por su participación en varias agresiones: "parece que sea yo 'superman' y que tuve tiempo de agredir a cuatro funcionarios y a un subdirector. Esto es una vergüenza", ha exclamado.
Asimismo, cuando su defensa le ha preguntado si dirigió el motín, ha respondido: "ni que yo fuera Obama".
A su juicio, los casi 220 presos del módulo de máxima seguridad -donde ocurrió el motín- estaban hartos de los malos tratos. "Fue un cúmulo de cosas y ese día reventó todo", ha subrayado.