Fuente: levante-emv.es
José Parrilla, Valencia.
La prisión de Valencia ha instalado inhibidores de frecuencia para impedir la utilización de teléfonos móviles dentro del recinto penitenciario, tal como establece la ley. En los últimos años no se habían utilizado porque los que había alcanzaban a la autovía y a la población de Picassent, pero la proliferación de móviles ha aconsejado recuperarlos ajustándose al espacio radioeléctrico de la cárcel.
En la actualidad la normativa penitenciaria prohíbe que los reclusos tengan móviles dentro de la prisión. De esta manera se impide que personas encarceladas puedan seguir dirigiendo sus "negocios", destruir pruebas, comunicarse con otros delincuentes o, como en el caso de los maltratadores, seguir acosando a sus víctimas.
Por este motivo, todas las cárceles de España disponen de inhibidores de frecuencia que bloquean los teléfonos móviles, más bien emiten ondas más intensas que las de los teléfonos y hacen imposible la comunicación.
El problema surgió cuando la prisión de Valencia recibió quejas por los problemas que estos inhibidores ocasionaban en el entorno del recinto penitenciario, concretamente en la autovía de Albacete-Alicante y en la población de Picassent. Tal era la situación que la dirección decidió quitarlos para evitar problemas.
Pero entonces surgió otro inconveniente, y es que los móviles empezaron a circular por la prisión sin ningún control. Los arcos de metales no los detectan y las visitas los cuelan con gran facilidad, hasta el punto de que en cada "cacheo" de celdas salían varios de estos aparatos.
La solución, pues, ha sido volver a poner inhibidores, esta vez ajustados al espacio radioeléctrico del recinto penitenciario para no ocasionar problemas. Ahora, salvo que se trate de aparatos de última generación, nadie puede utilizar móviles dentro de la prisión, ni tan siquiera los funcionarios, que, en términos generales, están de acuerdo con la medida. El sindicato Acaip, eso sí, ha pedido un informe del impacto que estos aparatos pueden tener en la salud de los funcionarios, ya que muchos de ellos están directamente expuestos a sus ondas.