El sujeto, perseguido por varios agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional —de la Comisaría de Tetuán que pasaban de manera fortuita por la zona—, alcanzó el número 200 de la Castellana donde se encontraba un camión de obra dedicado a finalizar el proyecto de un nuevo edificio y centro comercial.
En ese punto, se subió al camión, lo arrancó y rozó dos vehículos. El camión tenía enganchado un contenedor lleno de restos de la obra y consiguió avanzar unos 80 metros. Los agentes cruzaron un coche de la Policía Nacional en su camino y escalaron como pudieron sobre el camión intentando abrir las puertas.
Uno de los obreros se encontraba en la parte de atrás del camión y con una maza intentó romper sin éxito el cristal trasero del vehículo para acceder a la cabina. Al tiempo, uno de los agentes de la comisaría de Tetuán encaramado al camión consiguió romper la luna del acompañante mientras le impelía a que depusiera su actitud y bajara del vehículo. Tras varios minutos de no poder arrancar el camión y completamente rodeado por cuarenta agentes, se entregó.