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Un preso ataca a los funcionarios que hallaron un móvil en su celda

Fuente: El Periodico de Aragón

Tres empleados del Centro Penitenciario de Zuera resultaron lesionados. Al día siguiente localizaron más teléfonos y 'pinchos' en un cacheo general.

Tres funcionarios de prisiones resultaron lesionados el pasado miércoles en un incidente con un preso al que le intervinieron un teléfono móvil cuando se encontraba en su celda.

Los hechos sucedieron en torno a las nueve y media de la noche en el módulo nueve, cuando, tras entrar los reclusos en sus celdas, los funcionarios se dirigieron a una de ellas, ocupada por un interno llegado a Zuera unos días antes desde otro centro penitenciario.

 

En el cacheo, los funcionarios localizaron el teléfono, de cuya existencia tenían sospechas. Al recluso le dio tiempo de tragarse la tarjeta SIM del aparato, al parecer para evitar la identificación de los números con los que la terminal hubiera mantenido contactos.

 

PALOS El preso, según explicaron fuentes penitenciarias, mostró una fuerte resistencia y logró encerrarse en solitario en la celda, donde amontonó contra la puerta ropas, almohadas y un silla de plástico a la que prendió fuego. Paralelamente, según las mismas fuentes, los funcionarios comenzaron a ser atacados con palos de escobas y fregonas a través de las mirillas de las puertas de las celdas.

Mientras tanto, buena parte de los internos del módulo comenzaron a gritar y a golpear con diferentes objetos en las ventanas y las puertas. El griterío arreció cuando los funcionarios, tras reducirlo, trasladaron al recluso a otras dependencias del centro penitenciario.

Tras la refriega, un trabajador había recibido un fuerte golpe en la cabeza, otro tenía un dedo roto y un tercero había sufrido un esguince en el pie.

Al día siguiente, los funcionarios efectuaron un cacheo generalizado en el módulo, en las que intervinieron varios pinchos --armas blancas de fabricación casera-- y teléfonos móviles que algunos presos tenían ocultos en sus celdas.

Fuentes penitenciarias explicaron que en los últimos meses han comenzado a circular teléfonos móviles entre la población reclusa. Se trata, por lo general, de modelos antiguos, de pequeño tamaño y, por lo tanto, más fáciles de ocultar que los últimos modelos.

 

INHIBIDORES Al parecer, los inhibidores de señales de los que dispone el centro penitenciario no cubren todo el espacio del penal ni interceptan las señales de alguna de las compañías, lo que posibilita el uso clandestino de los aparatos por parte de los reclusos.

Las mismas fuentes explicaron que, por lo general, no disponen de cargadores pero utilizan para esa función los descodificadores de TDT con los que están equipadas las celdas cuyos ocupantes poseen televisores analógicos.

La tenencia de teléfonos está castigada en el interior de las prisiones. Esa infracción está catalogada como falta grave al considerarse posesión de objeto perdido. La sanción es la misma que se aplica a los reclusos a los que se les interviene un pincho.

Hace unos meses, los funcionarios del Centro Penitenciario de Zuera detectaron la entrada en los módulos de un número elevado de cuchillos de sierra. Los presos los conseguían con un embutido.

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