ENFOQUE
OPINIÓN
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Número 4 octubre 2016
M
uchas veces, el sustantivo “razón” va
acompañado por algún complemento
que determina su significado: “la razón
dialéctica” de Sartre; “la razón instru-
mental”, en el ámbito de la ética; asimismo, en títulos
de libros como “La razón sin esperanza”, “La razón
de los vencidos” o “De la cuádruple raíz del princi-
pio de razón suficiente”. Tenemos la razón de Paco
Martínez Soria en la película “Don Erre que Erre”. Y,
por supuesto, la proverbial “razón de Estado”...
EL ESTADO SOY YO
Desde aquí, hago alusión a una nueva determina-
ción del término “razón”, y hablaré de la “razón go-
nádica”, que es aquella que pueden ejercer -aunque
no deban- los sujetos a los que les ha caído en suerte
el mando penitenciario. Todos, en algún momento,
podemos hacer uso de esta razón, pero por su mani-
fiesta visibilidad institucional dentro de este ámbito,
nos referiremos a los antedichos mandos.
El análisis de la razón gonádica tiene la preten-
sión de explicar la organogenia de los miembros je-
rárquicos en lo que a su mensura se refiere, es decir,
establecer que el fundamento de ella consiste, bási-
camente, en dilucidar quien la tiene más larga… la
razón, por supuesto. El que la usa, persigue la enso-
ñación de instrumentar el órgano de mando en tor-
no al propio ego. En adelante, llamaremos a los que
así lo hacen, agrimensores del campo penitenciario.
Citando los versos de Cela: “Claro cipote, cuya frente
altiva/ cubre de nubes tan tupido velo/ que nos hace
creer que en ella el cielo/ y en sus cojones su razón
estriba”. El mozo archidonés (siguiendo con Cela)
“rugió: ¡Viva España!; y se fue… Según informes de la
guardia civil, ni babeó ni bizqueó”.
Para los niños pequeños –se dice en psicología
evolutiva- el mundo que les circunda es una exten-
sión de su “yo”, de su propio cuerpo; es decir que
tienen dificultades para captar sus propios límites.
A este estado infantil de indiferenciación se le lla-
ma “egocentrismo”. Para superar esta característica,
deberán desarrollar un paulatino proceso de di-
ferenciación entre el “sí mismo” y lo que les rodea
(aunque ya sabemos por experiencia que no todos
lo consiguen).
En filosofía, a la forma radical de subjetivismo se-
gún la cual sólo existe o sólo puede ser conocido el
propio “yo”, se le llama solipsismo.
Así que ahora, en la Institución Penitenciaria, “ex
hypothesi”, podemos tener agrimensores (que se la
miden) egocéntricos (faltos de madurez) que prac-
tican el solipsismo (“sólo existo yo”) y hacen fe de
monoteísmo axiológico. Para ellos, el aparato racio-
nal es una extensión del aparato genitivo, así como
el garrote lo es del brazo; al modo de un cíborg he-
rrumbroso. Vemos, pues, que nos encontramos ante
un organismo complejo, de la tribu hominini, de di-
fícil anticipación en el trato, que no admite el disen-
so, que actúa por tropismo, y da, de sus actuaciones,
testimonio testicular.
Dice en el “Quijote” el caballero enamorado:
“La razón de la sinrazón que a mí razón se hace, de
tal manera mi razón enflaquece, que con razón me
quejo de la vuestra fermosura.” Hay otras razones
paupérrimas, pero por amor de “sí mismo” y de la
propia jeta.
DE QUÉ VA ESTA RAZÓN
He hablado de quiénes la pueden ejercitar, pero toca
decir en qué consiste la razón gonádica. La anatomía
de este órgano decisorio no racional, sería en esque-
ma operatorio, la que sigue:
-(El subordinado pregunta) ¿Por qué razón?
-(Y el mando responde) ¡Porque, a mí, me sale de
las gónadas! ¿Le parece razón suficiente?
-(Finalmente, el subordinado deviene afásico)
Lo que nos indica esta fórmula de breve interlo-
cución y bien redondeada es que estamos ante una
razón que le parece razón necesaria y suficiente al
que la esgrime; que hace blasón de las gónadas como
escudo de taumaturgia omnipotente: lo mismo vale
para un roto que para un descosido. Es incuestiona-
ble e inatacable en sí misma; es una mónada o un
ente metafísico, no lo sé; pero algo tiene, porque
acaba con cualquier diálogo de entendimiento. Se
puede observar que es una razón ovípara. Que no es
una razón discursiva, sino resolutoria, en forma de
exabrupto. ¿Con qué “viagra” se consigue tal apoya-
dura? ¿Con la pastilla azul del egotismo, de la impu-
nidad o de la vanidad? El peligro de estas conductas
es que se extienden como una E.T.S. Claro está, esta
razón convierte a los subordinados en expertos uró-
logos de interpretaciones forzadas.
Otro característica constitutiva de la razón go-
nádica, no menos crucial, es la que toca a la preva-
lencia de la parte fáustica -“en el principio era la ac-
ción”- sobre la parte reflexiva. Conviene no olvidar
que los fascismos compartían este gusto pasional
La razón
gonádica
El mirador
RECOMENDAMOS UN LIBRO
L
a filóloga vasca y europarlamen-
taria Maite Pagazaurtundua ha
presentado en el aula de cultura
de el Corte Inglés en Madrid su último
libro que lleva por título “Lluvia de fan-
go”, en el acto, ejercieron de presenta-
dores la presidenta de COVITE (Colec-
tivo Victimas del terrorismo) Consuelo
Ordoñez y el magistral periodista Fer-
nando Lázaro.
La idea según nos explicó durante su
intervención fue sugerencia del guipuz-
coano Fabián Rodríguez y los fondos
recaudados por la venta de ejemplares
irán a parar íntegramente a COVITE.
La autora, hermana del jefe de po-
licía de Andoain asesinado por ETA en
2003, compila en esta última publica-
ción una selección de artículos de pren-
sa escritos por ella misma que ponen
de manifiesto los años más oscuros de
la tiranía de los independentistas en el
País Vasco.
Algo más de 250 páginas a través de
las cuales, tal y como señala su prolo-
guista, la autora aporta al texto un de-
La razón gonádica es aquella
que pueden ejercer, aunque
no deban, los mandos
penitenciarios
El libro compila a
través de 250 páginas
una selección de
artículos de la autora
nodado afán de equidad, además de un
bagaje cultural extraordinario y de un
talante democrático impecable.
Quisimos acompañar a la ex pre-
sidenta de la Fundación de Víctimas y
como no podía ser de otra forma, ad-
quirimos el primer ejemplar que en
esa tarde se puso a la venta. En nuestro
sindicato mantenemos un compromi-
so regular con aquellos que de mane-
ra salvaje padecieron la descarnada
y cruel sinrazón de quienes durante
más de medio siglo perseveraron en un
comportamiento cruel y asesino para
con sus semejantes. Maite nos dedicó
el libro con unas palabras reconocedo-
ras del colectivo: “Para los funcionarios
de Prisiones, gracias por vuestra entre-
ga, por vuestra importante labor. Por la
templanza, por creer en los seres hu-
manos y en las leyes. Un abrazo, Maite”
Pretendemos y nos proponemos in-
fluir en ese relato que vendrá a juzgar
en un futuro (no lejano) el compor-
tamiento incívico de quienes todavía
hoy ambicionan someter la voluntad
“Lluvia de Fango”,
de Maite Pagazaurtundua
mayoritaria de un pueblo que necesita
y desea una convivencia tolerante y pa-
cífica.
La historia vendrá para juzgar tam-
bién aquellos que nunca tuvieron que
abandonar el lujoso barrio de “Neguri”
en el municipio Vizcaíno de Getxo, por-
que con sus aportaciones al impuesto
revolucionario, patrocinaron durante