
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Fuente: El Mundo
Casi el 90% de los 1.500 teléfonos anuales requisados en las prisiones españolas ya es de este tipo. Interior instaló inhibidores hace 10 años, pero ya casi no funcionan, denuncia Acaip-UGT.
Son tan pequeños como la tapa de un bic o menos que un mechero. Si fueran de juguete, serían más grandes. El mercado ilegal de teléfonos móviles en las prisiones españolas está al alza desde hace años, pero hace un tiempo que el protagonismo se lo llevan los minimóviles. La media general, entre minis y normales, se mantiene en torno a los 1.500 móviles requisados por año, lo que muestra que es algo habitual que cualquier preso tenga acceso a un teléfono, pese a tenerlo prohibido.
Los datos oficiales hablan de una gran subida a partir de 2007, hasta llegar a los 1.606 teléfonos requisados a presos en 2018, último año con datos. En 2017 fueron 1.383 y en 2016, 1.189. Muy lejos de los 81 de 2003 o los 500 de 2006. En 2007, con esa subida ya en marcha, se requisaron 1.244 y en 2008, 1.594. Y 2009 fue el año que más teléfonos se pillaron en las celdas: 1.784 unidades. Los datos son oficiales, provenientes de una respuesta parlamentaria. Entre 2000 y 2018 se han requisado más de 13.000 móviles en las cárceles españolas, pero es el mercado de los minimóviles el que lo copa todo en los últimos tiempos.
En 2008 Interior decidió tomar una medida: implantar inhibidores de frecuencia, para que los teléfonos no funcionaran aunque los presos los tuvieran. Sin embargo, han pasado los años y los inhibidores están obsoletos, como denuncia el sindicato de prisiones Acaip-UGT. En su día se colocaron estos aparatos para inhibir la frecuencia de teléfonos 2G o 3G, y desde que hay 4G da igual que el inhibidor esté encendido, porque no sirve para los nuevos terminales. La llegada del 5G obviamente agravará el problema.
A esto se suman la falta de mantenimiento y las averías. José Ramón López, presidente de Acaip-UGT, explica que «a partir de 2014 o 2015 se dejaron de instalar inhibidores, y eso ha hecho que se queden anticuados. Ha habido algunos pocos casos en los que se tuvieron que apagar porque la prisión estaba cerca de una población y las interferencias provocaban las quejas de los vecinos. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que ocurre es que la Administración no hace bien su trabajo de mantenimiento o actualización de equipos, y los presos saben que los móviles se pueden utilizar. En el fondo esto es cuestión de dinero, porque hay medios para solucionarlo».
Cuando los funcionarios han pedido información a Interior sobre el mantenimiento de estos inhibidores y la fecha de su puesta en marcha, como ocurrió este mismo mes con los funcionarios de la cárcel de Jaén, la Secretaría de Estado de Seguridad ha contestado que no pueden dar esos datos «porque afectan a la Seguridad del Estado».
Los minimóviles tienen un aliado en su precio: son muy baratos (entre 10 y 20 euros por internet), aunque pueden cobrarse mucho más caros en el mercado negro de la cárcel. No tienen grandes prestaciones, pero sirven para hablar. Por eso desde hace tiempo los funcionarios han detectado un gran descenso del número de cartas que reciben los presos: ahora pueden hablar por teléfono cuando quieran. Acaip-UGT calcula que el 90% de las incautaciones de móviles ya son de estos modelos.
Y los métodos de introducción en las cárceles son muy ingeniosos. Son tan pequeños que, por ejemplo, se hallaron dos en la suela de un zapato. Al propio Francisco Correa, preso por la trama Gürtel,le pillaron uno hace unos meses. El problema, más allá de incumplir la normativa, es que a muchos les sirve para seguir dirigiendo sus negocios criminales desde la cárcel. Narcotraficantes, corruptos y hasta yihadistas pueden continuar en el mercado. En febrero, una operación contra yihadistas en la cárcel de Valdemoro también acabó con un funcionario arrestado que les facilitaba móviles.
Aunque hay muchas visitas que los meten también, incluso en lugares tan recónditos como... el ano. Así lo demuestran algunas radiografías que se hacen de vez en cuando a los visitantes en los hospitales, ante la sospecha de que intentan colar un teléfono en la prisión.
Desde Instituciones Penitenciarias no quisieron opinar sobre el tema, aunque aseguraron que se están explorando posibilidades o distintas vías para mejorar el control sobre los móviles y la capacidad de usar teléfonos en sus centros.
Fuente: El Pais
El agresor, que había ingresado en mayo en la cárcel de Fontcalent (Alicante), asegura que empujó al otro recluso y que este se golpeó la cabeza al caer al suelo
Un interno del Centro Penitenciario de Fontcalent (Alicante), que responde a las iniciales C. G. E., ha reconocido que mató este lunes por la noche a su compañero de celda tras discutir porque sus ronquidos no le dejaban dormir, según confirman a EL PAÍS fuentes penitenciarias. El hombre, de 37 años, había ingresado en prisión el pasado mayo para cumplir una condena de cuatro meses por impago de una pensión. En su historial solo contaba un encarcelamiento anterior, en febrero, de 20 días por un delito de desobediencia. Tras el suceso, el interno fue trasladado a dependencias policiales para tomarle declaración como presunto autor de un delito de homicidio.
El suceso ocurrió sobre las 23.30 en el interior de una de las celdas del Módulo 2, en el que están recluidos presos poco conflictivos de los algo más de 700 encarcelados en el Centro Penitenciario de Fontcalent. Según el relato que el arrestado hizo a los funcionarios que acudieron a socorrer a la víctima, el suceso de produjo en el transcurso de una discusión originada por los ronquidos de su compañero. El agresor había llegado a pedir unos minutos antes a los funcionarios que le cambiaran de celda porque no podía conciliar el sueño, y al no conseguir, despertó a la víctima e inició con discusión con él. Siempre según el relato del interno detenido, en el transcurso de la misma, empujó al fallecido, identificado como Mohamed, de 57 años y origen argelino, quien cayó al suelo y se golpeó en la cabeza causándole de la muerte.
Las fuentes de Instituciones Penitenciarias consultadas detallan que fue el propio agresor quién avisó al funcionario de servicio a través del intercomunicador de su celda de que su compañero de reclusión estaba en el suelo y sangraba. Al recibir el aviso, los funcionarios se personaron en la celda e intentaron reanimar a la víctima sin éxito. Los médicos de la prisión solo pudieron confirmar el fallecimiento del otro reo. Al lugar se desplazaron agentes de la Policía Nacional, que se han hecho cargo de la investigación. Es la primera muerte por agresión registrada en los que va de año en las cárceles españolas.
Hay que remontarse al 26 de diciembre de 2018 para encontrar un suceso similar. Aquel día,J. M. R. H, de 28 años y nacionalidad española —que había ingresado en prisión por primera vez unas horas antes— mató a su compañero de celda en el Centro Penitenciario de Madrid V, en la localidad de Soto del Real, tras discutir ambos sobre quién iba a dormir en la litera de abajo y quién en la de arriba. El agresor, experto luchador de muay thai (un arte marcial de origen tailandés), la emprendió a golpes con la víctima. Cuando llegaron los funcionarios, lo encontraron tendido en el suelo muy grave y con severos traumatismos craneoencefálicos que finalmente le causaron la muerte. Aquel fue el único fallecimiento por agresión dentro de las cárceles españolas en 2018. Desde 2006, el número de muertos en las prisiones por hechos similares se eleva a 27, según las estadísticas oficiales.
El sindicato ACAIP-UGT, mayoritario entre los funcionarios de prisiones, hizo público este martes una nota de prensa en la que denuncia el déficit de personal que sufren las cárceles españolas y, en concreto, la de Fontcalent. Una situación que, en su opinión, ha provocado que en el centro haya dos módulos ordinarios cerrados, además del de aislamiento, lo que ha obligado a que prácticamente en todas las celdas estén alojados dos reclusos, en lugar de uno como recomienda la ley general penitenciaria. Para el sindicato, esta situación ocasiona un incremento del número de "problemas de convivencia" entre los reclusos.
Desde Instituciones Penitenciarios se niega este extremo. Un portavoz asegura que la plantilla de la cárcel alicantina está cubierta al 92% y achaca el cierre de los módulos al descenso del número de presos, que ha llevado al centro penitenciario alicantino a estar al 70% de su capacidad. Prisiones también insiste en que el uso compartido e las celdas "es reglamentario" y que, de hecho, están diseñadas para acoger a dos presos cada una.
Fuente: Canarias Ahora
La Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias asegura que este incidente "es el día a día de todos los trabajadores penitenciarios"
Un preso del Módulo 1 de la cárcel del Salto del Negro, en Las Palmas de Gran Canaria, que responde a las iniciales F.J.M.M., incendió su celda el pasado domingo, 28 de julio, e ingirió lejía con el fin de acabar con su vida, motivo por el que finalmente tuvo que ser hospitalizado de urgencia en el Hospital Insular.
En concreto, y según informó la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) en un comunicado, el interno prendió fuego a sus pertenencias y a la ropa de cama. La humareda que se produjo entonces y el compañero de celda del reo alertaron a los funcionarios de vigilancia presentes en el turno de noche, que acudieron a ver qué ocurría.
Fueron estos mismos funcionarios quienes sofocaron las llamas utilizando los medios antiincendios localizados en el Módulo.
Al preso interno que presuntamente provocó el fuego fue trasladado entonces al módulo de aislamiento, donde declaró encontrarse "muy mal físicamente" al haber ingerido una cantidad sin determinar de lejía sobre las 20.30 horas del día anterior. Por ello, una vez examinado por el personal facultativo de madrugada, se decidió derivarlo al Hospital Insular, donde ha permanecido hasta el día de hoy.
Desde el sindicato se ha asegurado que este incidente "es el día a día de todos los trabajadores penitenciarios", apuntando que "todo el personal que trabaja en un servicio esencial como es el de las cárceles españolas" ve cómo este servicio se está "desmantelando como servicio esencial del Estado", matizando que en el caso del Salto del Negro de nueve médicos que debe tener "sólo hay cubiertas tres plazas y uno de los médicos actuales se irá a otro centro en próximos días".
Asimismo, indican que lo ocurrido se ha producido por el malestar del interno al tener que ocupar celda con otro preso que él no ha elegido, señalando ACAIP que las actuales directrices de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias "donde prevalece el derecho individual de los presos entra en contradicción con la organización de un centro penitenciario donde prima la intervención tratamental y la rehabilitación de las personas privadas de libertad".
Desde ACAIP se critica que el interno "ha puesto en peligro no sólo la vida de su compañero de celda sino la de todos los reclusos de su galería, así como la de los trabajadores penitenciarios que deben velar por su vida e integridad física".
Por último, el sindicado exige la apertura de una mesa de negociación "real y efectiva" para solventar "deficiencias, tanto en materia de seguridad, de personal y de carácter retributivo".
Fuente: Europapress
a sección sindical de Acaip-UGT del centro penitenciario de Jaén ha denunciado la agresión por parte de un interno a tres funcionarios, recibiendo uno de ellos una mordedura en el bíceps.
Los hechos, según indican en un comunicado, tuvieron las 20,00 horas, cuando un interno del módulo 6 fue informado por el funcionario del módulo que debía de limpiar las zonas comunes que por turno le correspondía junto a mas internos.
En ese momento, recoge el escrito sindical, empezó a insultar a los funcionarios en "gran estado de excitación". "Ante la gravedad de los insultos, amenazas por parte del interno los funcionarios tuvieron que reducirlo no sin antes mostrar una gran resistencia activa profiriendo patadas y puñetazos". Finalmente lograron esposarlo y llevarlo al departamento de aislamiento.
Como fruto de este suceso, tres funcionarios tienen varias contusiones en dedos, muñecas y uno de ellos recibió un mordisco del interno al intentar reducirlo. Debido a que la mordedura es en el brazo, se ha activado el procedimiento para los accidentes de trabajo con riesgo biológico por si el interno tuviera alguna enfermedad contagiosa. En dicho protocolo se estipula que durante seis meses el trabajador deberá de realizarse analíticas para descartar el contagio.
Se da la circunstancia de que este interno fue expulsado del departamento de la UTE (unidad terapeútica educativa) por no cumplir las normas del programa de desintoxicación de drogas a su ingreso y del módulo 4 por dar positivo recientemente en cannabis tras "una semana complicada por la entrada de estupefacientes a través de las comunicaciones de vis a vis y de permisos que regresaban al centro".
Desde ACAIP-UGT esperan que la dirección del centro "actúe en consecuencia y proponga al centro directivo el primer grado penitenciario al interno ya que no se puede consentir estas agresiones a los empleados públicos penitenciarios". Una vez mas, desde el sindicato se incide en que los empleados públicos penitenciarios no tienen la condición de agentes de la autoridad por lo que estas agresiones "prácticamente sólo son sancionadas con días de aislamiento a los internos agresores y no tienen repercusión a nivel penal por no tratarse de atentado contra
agente de la autoridad".
El Sindicato de prisiones ACAIP, Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias, Sindicato mayoritario entre los funcionarios de II.PP de la provincia de Sevilla y de todo el sector nacional, a través de su Sección sindical en el Centro Penitenciario de Sevilla II (Morón de la Frontera), y por medio de la presente, les informa que en el 27 de julio durante el turno de tarde, se ha vuelto a producir una nueva agresión a 3 funcionarios.
Fuente: La Opinion de Murcia
El interno se le echó encima cuando el trabajador fue a sacarlo de su celda de aislamiento.
En el quirófano de La Vega, en Murcia, acababa un funcionario de prisiones de Campos del Río después de ser agredido por un recluso, indican fuentes penitenciarias.
Ocurría todo ayer por la tarde, en el módulo de aislamiento, cuando el trabajador iba a sacar de la celda a este reo. Entonces el interno se le echó encima, comenzó a golpearle en la cara y acabó fracturándole una mano.
Los sindicatos de Prisiones llevan mucho tiempo denunciando las condiciones de trabajo que tienen que soportar. Falta personal y faltan medios, aseguran. También piden tener la condición de agentes de la autoridad, ya que, afirman, las agresiones que sufren quedan impunes en la mayoría de los casos.
Fuente: La Voz de Cádiz
El interno, clasificado como conflictivo, estaba siendo trasladado a Puerto I cuando se revolvió e hirió a este trabajador.
Si hace apenas un día los sindicatos de prisiones Acaip-Ugt, Apfp y Csif denunciaban la «sobrecarga de trabajo» que soportan en la prisión de Puerto III, este viernes han vuelto a denunciar nuevamente la agresión sufrida por un trabajador.
Según cuentan en un comunicado, un interno conflictivo clasificado en primer grado y que era iba a ser trasladado Puerto I protagonizó un incidente en el departamento de ingresos que terminó con un funcionario herido en una mano por un bocado del interno.
Los sindicatos, entre otras medidas, vienen demandando a la Secretaría General de Institutos Penitenciarias que los internos que tengan como destino los centros de Puerto 1 o Puerto 2 vayan directamente a dichas prisiones, «ya que se la circunstancia de que cuando un interno tiene como destino algún otro centro de la localidad, llega a Puerto III y tiene que esperar varios días hasta que por parte de efectivos de la Policía Nacional, que tiene asumida esas competencias, se procede a su traslado», explican.
Entienden los sindicatos de prisiones que es «innecesario» que hagan trasbordo en Puerto III y que puede demorarse varios días, cuando el mismo autobús que hace la conducción lo puede dejar en su centro definitivo de destino, esto siempre crea malestar entre los internos, ya que tienen que permanecer en el módulo de ingreso varios días hasta que por fin se hace efectivo su traslado, además es motivo de conflictos ya que durante esos días no tienen acceso a todos sus pertenencias, tienen restringidas sus llamadas telefónicas, compras en el economato o sus horas de patio.
Aparte, creen que es «una sobrecarga innecesaria» de trabajo al tener que hacer el ingreso a una persona que dentro de varios días tener que prepararse para una nueva conducción.
«Estamos hartos de tantas agresiones. De seguir así un día vamos a tener una desgracia y el único responsable será el ministro del Interior», advierten.
Fuente: Diario de Cádiz
La llegada de una treintena de presos conflictivos de Canarias provocó que a las tres de la tarde la prisión fuera un hervidero
Dos internos tuvieron una pelea brutal en la que uno de ellos pinchó al otro con un punzón
Largo, caluroso y conflictivo. Así se puede calificar la jornada del miércoles 24 de julio en la prisión portuense de Puerto 3 y que ha provocado la protesta más enérgica de los sindicatos de funcionarios de prisiones.
El día comenzó con la llegada al centro de lo que se conoce dentro del argot penitenciario portuense como la conducción de los canarios, o sea: la llegada al centro de los internos que llegan procedente de las prisiones de la Comunidad Canaria y que arriban a Puerto 3 con objeto de ser repartidos por las diferentes prisiones nacionales. Hay que recordar que la prisión portuense hace de puerta de entrada y salida de los internos que tienen como origen o destino las prisiones canarias.
En el día de ayer llegaron unos 30 internos que tras haber protagonizados incidentes graves han sido destinados a centros peninsulares más acordes a su comportamiento y su situación penitenciaria. Estos internos hacen escala en Puerto 3 a la espera de su traslado a su destino definitivo. Los funcionarios de prisiones los califican como “un avispero a las 3 de la tarde”, porque son internos muy conflictivos que vienen con un alto grado de agresividad y que los trabajadores tienen que hacer uso de su experiencia para evitar que estos protagonicen ningún incidente durante el trámite de su ingreso en el centro, ya que se caracterizan por aprovechar el mínimo motivo para protagonizar incidentes.
Según los sindicatos, "la llegada de tan elevado número de internos calificados obligó a desatender el resto de servicios de la prisión para reforzar el Departamento de Ingresos que habitualmente es desempeñado por 2 o 3 funcionarios".
Esta misma mañana del jueves han denunciado la sobrecarga de trabajo que supone que internos que vienen por ejemplo con destino a otras de las prisiones de la localidad, Puerto 1 o Puerto 2, en vez de llegar directamente a esos centros, realicen los trámites de entrada y posterior salida en Puerto 3 en vez de bajarlos directamente en su centro de destino.
El día se completó con un grave incidente en el Módulo de Aislamiento donde dos internos calificados como muy peligrosos, que estaban disfrutando de sus horas de patio se enzarzaron en una brutal pelea que obligó a intervenir a los funcionarios de servicio. Durante la pelea uno de los internos atacó al otro con un objeto punzante, ocasionándole heridas graves en el cuello que no terminó de forma lamentable gracias a la rápida intervención de los funcionarios, a la llegada de estos y una vez separados los internos, lejos de cesar su actitud opusieron gran resistencia, lo que conllevó que ambos terminaran con inmovilización mecánica.
Los sindicatos de prisiones Acaip-Ugt, Apfp y Csif han denunciado a través de un comunicado "la falta de medios materiales y personales que sufre el colectivo. Recientemente los 22 funcionarios en prácticas que habían llegado a la prisión portuense para realizar su periodo formativo y que en principio iban a estar hasta el final de dicho periodo serán destinados a otros centro a finales de verano".
Denuncian igualmente la pérdida de autoridad a la hora de hacer su trabajo, ya que"gracias al carácter buenista de la Secretaría General de II.PP. antes, un interno queprotagonizaba un incidente regimental grave permanecía inmovilizado mientras estuviesealterado, la realidad actual es que el tiempo que pasa el interno inmovilizado es tan mínimoque se han dado casos de haber levantado dicha inmovilización y en apenas una hora tener quevolver a inmovilizar al interno por persistir los motivos que ocasionaron la contención".
Esperan que no tenga que ocurrir una desgracia para que la ocurrir una desgracia para que por parte de la Secretaria General "se tomen cartas en el asunto".
Fuente: Diario Jaén
Acaip-UGT exige medidas por el funcionamiento del módulo de internos inadaptado.
Son las dos menos cuarto de la tarde del pasado martes cuando salta la alarma en el módulo 10 del Centro Penitenciario de Jaén, en el que se encuentran los internos inadaptados al régimen ordinario. Uno de los reclusos, Javier V. S., se niega a obedecer las órdenes de los funcionarios. Testigos presenciales aseguran que se encuentra “muy agresivo y en un visible estado de agitación”. Grita e insulta a los vigilantes, que están esperando el momento justo para intervenir. Por sorpresa, el preso se abalanza sobre uno de los funcionarios, al que llega a agarrar por el cuello. Sus compañeros se echan encima del atacante y consiguen reducirlo. Esposado es trasladado al departamento de aislamiento, donde se le ha aplicado el restrictivo artículo 75.1 del Reglamento Penitenciario. La medida conlleva el traslado a otra prisión en breve.
A grandes rasgos, ese es el relato de la última de una larga lista de agresiones a funcionarios en la cárcel de Jaén, según denuncia Acaip-UGT, el sindicato mayoritario en el centro. “Afortunadamente, el compañero está bien, gracias a la rápida intervención de los otros trabajadores. Las intenciones que llevaba el agresor no eran buenas”, asegura Pablo Viedma, responsable del sindicato. Este nuevo episodio de violencia tiene un problemático telón de fondo: el funcionamiento del módulo 10. Acaip-UGT afirma que fue creado hace una década con el objetivo de que aquellos internos inadaptados al régimen ordinario del centro se rehabilitasen tras someterse a diversos programas de tratamiento durante un espacio de seis meses: “Este programa deja mucho que desear. Apenas hay cinco internos actualmente e, incluso, algunos llevan mucho más tiempo del periodo permitido, sin que la Dirección atienda a los fines con los que fue creado”, señala Viedma. En este sentido, el sindicato pone en duda la viabilidad de este departamento para inadaptados del Módulo 10, debido a los resultados obtenidos y a la falta de personal existente en este centro: “No tiene sentido destinar cuatro funcionarios para custodiar a cinco internos”, explica.
La agresión a un vigilante no ha sido el único incidente registrado en la cárcel en los últimos días. Un interno ingirió un paquete con droga (hachís y heroína) para evitar que los funcionarios se lo decomisaran durante un registro. La bolsa le estalló en el estómago, por lo que el recluso tuvo que ser trasladado de urgencia a un centro hospitalario, ya que llegó a temerse por su vida. Acaip-UGT pone de manifiesto que se han intervenido numerosas sustancias estupefacientes en las últimas semanas. La mercancía entra en el centro a través de presos que regresan de permisos y por las comunicaciones “vis a vis” o, incluso, en las familiares. Una de estas intervenciones se produjo en el Módulo 10, cuando los funcionarios encontraron a un interno dos “bellotas” de hachís y varios comprimidos de “trankimazin”. De hecho, hace unos días, la Guardia Civil utilizó a uno de sus perros antidroga en una inspección realizada dentro de la cárcel.
Esta Instrucción se emite porque en una de las reuniones del Grupo de guantes desde Acaip solicitamos que se elaborara un procedimiento de actuación para tratar de evitar accidentes durante la manipulación de los objetos requisados. Aunque parezca mentira, se producen casi más accidentes biológicos durante el manipulado de los objetos que durante el cacheo. Todos sabemos que el procedimiento habitual es meter lo encontrado en unos guantes de frutero o en una bolsa de basura.
La instrucción señala que tiene que haber en cada módulo, al menos dos tamaños de recipientes para introducir en ellos lo encontrado y reducir riesgos durante su manipulación. También se han introducido algunas elegaciones que presentó Acaip al borrador de dicha instrucción.
Asimismo, la instrucción recoge que tiene que haber un contenedor biológico en Jefatura de Servicios para introducir lo requisado.