ENFOQUE
EN PORTADA
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puesta en marcha han sido objeto de es-
tudiomás de 1500 internosmusulmanes
no ingresados por delitos de terrorismo.
De ellos, si tenemos en cuenta las carac-
terísticas de sus delitos el 80% serían de
motivación económica y el 20% restante
de carácter violento.
Distinguimos tres niveles de inter-
vención:
• Internos del Grupo A
, condenados
por pertenencia o colaboración con
grupos terroristas. Eneste grupo exis-
te un riesgo elevado y una presencia
de ideología radicalizada constatada
que motiva el especial seguimiento
al que están sometidos.
• Internos del Grupo B
. enmarcados
en una actitud de liderazgo captador
y proselitista que facilita el desarrollo
de actitudes extremistas y radicales
entre la población reclusa. Se trata de
internos que llevan a cabo una mi-
sión de adoctrinamiento y difusión
de ideas radicalizadas sobre el resto
de internos, llevando a cabo activida-
des de presión y coacción.
• Internos del Grupo C
, radicalizados
o en proceso de radicalización ex-
tremista, que incluye todos aquellos
internos con unmayor omenor nivel
de riesgo y vulnerabilidad hacia el
proceso de captación, asumiendo un
papel más pasivo pero que pueden
protagonizar incidentes regimenta-
les ligados a interpretaciones radica-
les de la religión islámica. Se trata de
internos que hanmanifestado actitu-
des de desprecio hacia otros internos
no musulmanes o musulmanes que
no siguen sus preceptos, y de los cua-
les puede inferirse, de forma razona-
ble, un proceso incipiente o consoli-
dado de radicalización.
Los objetivos de este Programa eran
los siguientes:
1. Evitar procesos de captación, reclu-
tamiento y radicalización de internos
musulmanes en centros penitencia-
rios, mediante la observación, detec-
ción y seguimiento de su comporta-
miento en prisión.
2. Preservar la seguridad interior en
los centros penitenciarios, prevenir
actos violentos contra el personal al
servicio de la Administración peni-
tenciaria y ayudar al mantenimiento
de la convivencia ordenada en los es-
tablecimientos.
3. Evitar la comisión de actos terroristas
o de apoyo al terrorismo una vez en
libertad.
4. Potenciar una actuación integral
contra el fenómeno de radicaliza-
ción yihadista, destinada a crear una
sinergia entre todos los actores que
combaten el fenómeno terrorista.
Para ello, debe englobar iniciativas e
información obtenida tanto en el in-
terior de las cárceles como la que se
recabe en el exterior.
5. Fomentar la capacidad y la voluntad
de respetar la ley penal y los valores
del país de acogida.
Este programa no establece progra-
mas de desradicalización sino que se
basa en la detección y prevención de la
radicalización en prisión, actividad de
vital importancia desde un punto de
vista de seguridad y porque, de no pro-
ducirse esta fase, sería imposible poder
llevar a efecto los procesos de desradi-
calización o desvinculación en su caso,
procesos que desde un punto de vista
teórico parecen más atractivos;
sin em-
bargo no nos equivoquemos a día de hoy
la prevención y la detección temprana
son las armas más importantes y eficaces
de las que disponemos ante el extremis-
mo violento.
¿Cuáles podrían ser las Ideas cen-
trales para la prevención de la radicali-
zación en prisiones? De la experiencia
existente, podríamos destacar cuatro
aspectos fundamentales:
1. Integrar, ya que la yuxtaposición cul-
tural provoca que no exista ni acepta-
ción ni integración con el entorno en
el que se encuentra.
2. Evitar los aspectos psicológicos que
hacen más vulnerable a un musul-
mán a la radicalización (pérdida sen-
tido de la vida, incertidumbre, per-
cepción de injusticia y culpabilizar a
otras personas).
3. Desarrollar repertorios comporta-
mentales que impidan la crisis per-
sonal
3
, que es la que favorece el adoc-
trinamiento.
4. Aplicar estrategias para mejorar la
obtención de información sobre la
vulnerabilidad a la radicalización de
los internos.
La Instrucción 2/2016, de 24 de octu-
bre.
Esta normativa interna, establece el Pro-
grama Marco de intervención en radica-
lización violenta con internos islamistas.
Como se indica en la propia norma, para
su elaboración se han tenido en cuenta
tanto las Directrices para los servicios
penitenciarios y de probation sobre la
radicalización y el extremismo violento
del Consejo de Europa como la incor-
poración de prácticas propuestas por la
Red de Prevención de la Radicalización
(RAN) de la Comisión Europea.
Al igual que en la anterior normativa
se distingue entre los grupos A, B y C.
Los datos en octubre de 2016, al iniciar-
se este programa, ascendían a 115 inter-
nos del Grupo A, 33 del Grupo B y 80 del
Grupo C.
El programa plantea un tratamiento
diferenciado en función de la clasifica-
ción de los internos, esto es a priori lógi-
co y adecuado.
Así en relación a los internos FIES
del Grupo A (terroristas islámicos), se
plantea fundamentalmente una inter-
vención intensa, individual y sostenida
en el tiempo. Desde mi punto de vis-
ta debe de ser muy continuada en este
caso ya que será muy difícil apartarlo de
la influencia del grupo. En este sentido,
existe la necesidad de generar equipos
que se turnen en estas funciones, posibi-
lidad irreal e inexistente en nuestra Ins-
titución por la falta de medios humanos
suficientes.
En relación con el grupo B (radicali-
zadores y sus colaboradores) y el grupo
C (radicalizables o iniciados en proce-
sos de captación) se plantea una inter-
vención grupal. Aquí por el contrario se
presenta un riesgo contagio de otros in-
ternos musulmanes.
Común a todos los grupos sería la
asistencia de imanes moderados.
En cuanto a la fundamentación del
programa se habla de la línea iniciada
por el Programa de Intervención en in-
ternos radicales en Centros Penitencia-
rios y se hace nuevamente hincapié en
los indicios externos de radicalización
ya sean de carácter individual o de ca-
rácter colectivo.
En este caso si nos encontramos con
unas pautas para intentar actuar a nivel
tratamental y generar programas de ac-
tuación específicos en materia de desra-
dicalización. Sin duda, esta Instrucción
ha generado unmarco teórico necesario
y diferenciado de la anterior. Sin embar-
go, esta instrucción no puede justificar
en ningún caso el trabajo de diez años,
que es justo, el tiempo que las institucio-
nes europeas llevan sumidas en un pro-
fundo letargo y, además, en mi opinión,
no se acerca a las últimas tendencias
existentes en la actualidad como es la
diferenciación actual entre desradicali-
zación y desvinculación de la violencia,
aspecto de vital importancia según mi
criterio.
De otra parte, la visión ofertada no es
lo suficientemente profunda, al no hacer
mención a las metodologías tan depura-
das de reclutamiento de los manuales
de Al Quaeda y Daesh, que establecen
programas divididos en fases, con obje-
tivos a cumplir, con periodos de tiempo
graduables para cada situación y que
apuestan por la dawah individual en lu-
gar de la colectiva ya que ofrece ventajas
numerosas como la discreción, la mayor
maleabilidad del individuo, la dificultad
de rebatir argumentos. Se requiere, en
consonancia, un conocimiento profun-
do de las referencias culturales que los
reclutadores usan en sus acercamientos.
Por eso vamos a intentar sistemati-
zar los principales conceptos de radica-
lización, adoctrinamiento, desradicali-
zación y desvinculación de la violencia.
Número 7
abril 2017
1 Estado Islámico en España, por Fernando
Reinares y Carola García Calvo
) (2016)
2 De nombre Omar Mahmud Othman, na-
cido en Jordania en 1961. Terrorista palestino
vinculado a Al Qaeda. Es considerado el máxi-
mo responsable de Al Qaeda en Europa y a
través de sus fatwas se le atribuye instigar el
asesinato de diversas personas, especialmen-
te en Argelia.
3 Las condiciones que favorecen la crisis
personal de un interno musulmán serían, en-
tre otras: la indefensión, la frustración, una
humillación real o percibida, la pérdida del
sentido de la vida, el odio o la intolerancia cul-
tural a la incertidumbre.