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La cárcel registra un millar de altercados en un año y lidera la incautación de pinchos

Un preso condenado por homicidio hiere con un cepillo a un funcionario de Picassent.

Fuente: lasprovincias.es

Casi dos pinchos carcelarios intervenidos de media cada día y al menos un par de altercados cada jornada. La peligrosidad de la cárcel de Picassent, escenario el pasado mes de noviembre de un motín en el que resultaron heridos dos funcionarios, queda así atestiguada con los datos facilitados a LAS PROVINCIAS por fuentes sindicales.

Durante el pasado año, los internos del establecimiento penitenciario de Valencia protagonizaron alrededor de un millar de incidentes "graves o muy graves". En 2005, las estadísticas de los funcionarios ya apuntaban a unos 1.500 altercados. La población reclusa no ha dejado de dispararse en los últimos años, por lo que la conflictividad se mantiene "e incluso aumenta, sólo que no hay facilidades por parte de la dirección del centro para facilitar los datos", aseguran los representantes sindicales.

En cuanto a las armas (pinchos de fabricación casera, principalmente) intervenidos durante el pasado 2007 en la prisión de Valencia, superan el medio millar. La cárcel de Picassent, junto a la de Villena, son los centros penitenciarios de España en los que más objetos prohibidos se intervienen, según las estadísticas del Ministerio del Interior.

El último episodio violento en el presidio valenciano se produjo el pasado miércoles. Un interno condenado por dos delitos de homicidio -uno de ellos consumado y otro intentado- causó una gran herida en la cara a un funcionario al que agredió con un cepillo de limpieza, según denuncia la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip).

El recluso -A. T. D., de 47 años- impregnó toda su celda de heces para obligar a varios funcionarios a entrar. En cuanto lo hicieron, el interno la emprendió a puñetazos y patadas. La peor parte se la llevó el herido, al ser golpeado en la cara con un cepillo que se iba a ampliar en la limpieza.

Desde Acaip denuncian que el preso ya intentó agredir a cabezazos a varios funcionarios tras ser ingresado el pasado 31 de diciembre. Además, el recluso estuvo ocho años ingresado en el hospital psiquiátrico penitenciario de Fontcalent, por lo que la agresión supone un nuevo ejemplo de la "enorme problemática" que las personas con problemas psicológicos suponen para el sistema carcelario español, tal y como lamentan desde el sindicato.

Las alteraciones psiquiátricas hacen que estos presos "se descompensen con facilidad" y protagonicen estos altercados. Además, su enfermedad impide que se le pueda aplicar "ningún régimen carcelario más restrictivo", por lo que sus agresiones quedan "impunes".

Acaip reclama "medidas urgentes" para los delincuentes con problemas psiquiátricos. El sindicato sostiene que debe actuarse con ellos "incluso desde antes de ingresar en prisión. Pero todo son promesas de soluciones que no llegan".

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