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La Unidad Terapéutica de Villabona, el «módulo sin drogas», «Asturiano del mes» de enero

El espacio carcelario es un ejemplo imitado ya en varias prisiones españolas y difundido en toda Europa que ahora quieren que se implante también en los centros de Cataluña.

Fuente: lne.es

La Unidad Terapéutica y Educativa de la prisión de Villabona (UTE) ha sido designada «Asturiano del mes» de enero de LA NUEVA ESPAÑA en reconocimiento a su trayectoria en la reinserción de presos y su rehabilitación lejos de las drogas. Actualmente, el equipo multidisciplinar de la UTE trabaja con más de 400 presos, que voluntariamente han decidido dejar a un lado las drogas -habituales en todas las cárceles españolas- y luchar por reincorporarse a la sociedad. La propia Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha puesto la UTE como modelo a seguir y ya son siete las cárceles españolas que han imitado la iniciativa. Ahora es en Cataluña donde quieren que se implante y por eso en enero un grupo de especialistas de esa comunidad visitó la Unidad. Oviedo, Idoya RONZÓN.

La Unidad Terapéutica y Educativa de la prisión de Villabona (UTE), el llamado «espacio libre de drogas», ha sido elegido «Asturiano del mes» de enero de LA NUEVA ESPAÑA por su importante labor en la reinserción y el tratamiento de los presos, que ha sido puesta como ejemplo a seguir por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y que siete cárceles españolas ya han imitado. Además, el pasado mes de enero, un grupo de 33 catalanes estrechamente ligados al mundo penitenciario -empresarios, abogados, personal de organizaciones no gubernamentales, entre otros- visitaron por iniciativa propia la UTE para intentar trasladar el modelo a los centros penitenciarios de Cataluña, la única comunidad con plenas competencias en prisiones. Además, se cumplen diez años de la inclusión en el proyecto de mujeres reclusas, que conviven en un mismo espacio con los presos varones, algo insólito en el mundo carcelario.

La UTE se extiende actualmente por los módulos uno a cuatro del centro penitenciario, y trabaja con más de 400 internos dispuestos a salir adelante dejando atrás las drogas. También hay lugar para reclusos no toxicómanos que tengan el firme propósito de reinsertarse. La UTE es, en definitiva, el «otro lado» de la cárcel, donde presos y funcionarios viajan en la misma dirección y no impera la llamada «ley del silencio». Para ingresar en la unidad, de carácter voluntario, los internos están obligados a someterse a unas normas y a firmar un «contrato» en el que incluso renuncian -si es necesario- a ser visitados por sus familias, si el equipo multidisciplinar que está al frente de la UTE lo considera necesario para su reinserción.

La Unidad, que coordina el trabajador penitenciario Faustino García Zapico -educador-, es la gran apuesta de la prisión asturiana. El director del centro penitenciario, José Carlos Díez de la Varga, llegó al cargo a finales de 2004 con un propósito que ha marcado desde entonces su trabajo dentro de los muros de la cárcel: acabar con las drogas en el interior del penal y potenciar la UTE. De hecho, entre los planes inmediatos de la Unidad se encuentra extenderse a un módulo más de la cárcel, el cinco.

Su acción no se detiene en las paredes de Villabona. Además de ser un modelo para el resto de prisiones españolas, uno de sus maestros, Julio Fernández Rubio, coordina un proyecto encaminado a crear «espacios educativos» en prisiones de Alemania, Austria, Reino Unido y Polonia. Además, García Zapico y Begoña Longoria, la otra mitad del támdem del que nació la UTE, han impartido cursos de formación en Rumanía, difundiendo así su labor por toda Europa.

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