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La directora general encargó las obras de acondicionamiento en la primavera de 2006.
El espacio reformado estaba destinado a las oficinas de Prevención y Riesgos Laborales de Prisiones.
Fuente: El Mundo
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias tiene su sede social en el centro de Madrid. Concretamente, en dos edificios contiguos y que, además, se comunican entre sí. En el primero de ellos tiene su residencia la directora general, Mercedes Gallizo. Y en el segundo se construyó, por orden de la propia directora, un apartamento en la primavera de 2006 que usa y disfruta su hija. Los gastos de las obras y reformas corrieron a cargo de los presupuestos del Ministerio del Interior.
Mercedes Gallizo fue nombrada directora general el 23 de abril de 2004 y desde esa fecha ocupó el apartamento que ya existía en la sede de Instituciones Penitenciarias. Gallizo está separada y tiene una hija de 25 años.
El apartamento o residencia oficial de Gallizo en Instituciones Penitenciarias tiene unos 60 metros cuadrados y resultaba pequeño para que ambas, madre e hija, disfrutaran de la misma residencia. Por ese motivo, la directora buscó una ubicación para su hija dentro de la misma entidad y finalmente encontró, con la ayuda de los expertos de Prisiones, unas oficinas que se podían convertir en apartamento y que estaban en el edificio contiguo al que ocupaba ella.
Los hechos, según ha podido saber EL MUNDO de fuentes de la propia Dirección General de Instituciones Penitenciarias, se produjeron en la primavera de 2006. El apartamento de la hija de Mercedes Gallizo, que está situado en la séptima planta de uno de los dos edificios, es de unos 40 metros cuadrados y dispone de dormitorio, baño y sala de estar.
El apartamento de la directora general, Mercedes Gallizo, es 20 metros más grande que el de su hija y dispone de un dormitorio, una sala de estar, una pequeña cocina, un baño y un pasillo.
La vivienda de Gallizo está justo encima de su despacho oficial y se llega a ella a través de una escalera de caracol de madera. La directora general también tiene a su disposición un comedor-sala de reuniones que se encuentra cerca de la vivienda que ocupa su hija.
La residencia o vivienda oficial que Instituciones Penitenciarias destina a su máximo responsable ya estaba construida cuando Gallizo fue nombrada directora general. El primero que ocupó ese apartamento fue Antoni Asunción.
El ex director general de Instituciones Penitenciarias residió en ese edificio entre 1988 y 1993. Posteriormente, fue nombrado ministro del Interior y en mayo de 1994 presentó la dimisión de su cargo como consecuencia de la fuga de España de Luis Roldán, ex director general de la Guardia Civil.
El apartamento de la hija de Mercedes Gallizo en Instituciones Penitenciarias fue construido en el espacio que habían ocupado las dependencias u oficinas del Servicio de Prevención y Riesgos Laborales de Prisiones. Las fuentes internas consultadas por EL MUNDO aseguran que aquel espacio era diáfano y que no fue difícil transformar las oficinas en apartamento.
Esas mismas fuentes de Instituciones Penitenciarias confirman a este periódico que «no se solicitó al Ayuntamiento de Madrid los respectivos permisos para llevar a cabo las obras del apartamento de la hija de la directora general». Y concluyen: «Tampoco se pidió el respectivo permiso de cambio de uso de unas oficinas a vivienda o residencia».
Se da la circunstancia de que los dos edificios que ocupa la dirección general de Instituciones Penitenciarias en el centro de Madrid son de alquiler. Los propietarios de esos inmuebles, la empresa catalana Urbanizadora Prat, tampoco fueron informados de ese cambio de uso que se dio a una parte de la séptima planta del inmueble para construir el apartamento que después utilizaría y disfrutaría la hija de la directora.
Un portavoz de la Urbanizadora Prat confirmó a EL MUNDO: «No tenemos noticias, ni constancia de que en nuestro edificio se haya producido ningún cambio y mucho menos de una oficina a un apartamento».
Las fuentes consultadas por este periódico también reconocen que Instituciones Penitenciarias ya tenía preparada la respuesta o alegaciones que presentaría ante el Ayuntamiento de Madrid si se hubiera descubierto que habían realizado obras en el edificio sin la correspondiente licencia: «Por cuestiones de seguridad».
Tanto el apartamento de la directora general como el de su hija están situados en la séptima planta de dos céntricos inmuebles de Madrid (como se refleja en el gráfico que ilustra esta página). El primero de ellos es exterior y el segundo interior. Y los dos apartamentos sólo se pueden comunicar entre sí a través de la sexta planta de ambos edificios o por la propia azotea.
El apartamento de Gallizo y el de su hija son mucho más modestos en metros cuadrados (entre ambos no llegan a los 100) y construcción (no tienen signos de ostentación o lujo) que el que en la actualidad ocupa el titular de Justicia, Mariano Fernández Bermejo.
El ministro disfruta de un piso oficial de 220 metros cuadrados en el centro de Madrid desde el pasado mes de enero. Ese apartamento ha sido recientemente reformado por orden del propio ministro por un importe de 250.000 euros (ver EL MUNDO del pasado 13 de febrero).
El PP presentó el pasado 29 de febrero una denuncia ante el Tribunal de Cuentas por las reformas llevadas a cabo por Mariano Fernández Bermejo en esa vivienda oficial. Los diputados populares Jaime Ignacio del Burgo y Vicente Martínez-Pujalte argumentan su escrito de denuncia en que «la ley exige, como condición previa e ineludible para el inicio de un expediente de contratación, la justificación de la necesidad de la obra».
Gallizo: «Mi vivienda no es grande y tengo derecho a vivir con mi hija».
Mercedes Gallizo ha reconocido a EL MUNDO que efectivamente existe un apartamento en la sede Instituciones de Penitenciarias donde en ocasiones vive su hija, pero también ha reclamado su derecho de madre: «Yo no tengo una vivienda oficial lo suficientemente grande, 60 metros cuadrados incluido pasillo, y tengo derecho a vivir con mi hija».
Por ese motivo, la directora de Instituciones Penitenciarias considera que estaba suficientemente justificado que «ese despacho-oficina se transformara en un cuarto donde pudiera dormir mi hija».
Gallizo fue nombrada directora general de Instituciones Penitenciarias en abril de 2004 y, según ella, se cambió a su sede central por motivos de seguridad: «Tenía un apartamento alquilado en Madrid y cuando me nombraron directora general en el Ministerio del Interior me dijeron que necesitaba seguridad. Y por esas razones tuve que cambiarme y venir a vivir a la sede de Instituciones Penitenciarias».
Gallizo es maña, de Zaragoza, y comenzó su vida política en el Movimiento Comunista. Más tarde se incorporó a Izquierda Unida y desde allí pasó al Partido Democrático de Nueva Izquierda (PDNI).
En 1999 Mercedes Gallizo consiguió un escaño en las Cortes de Aragón por el PDNI y un año más tarde, en 2000, se convirtió en diputada en el Congreso por el PSOE.
«Estoy provisionalmente en este puesto y, además, no quiero vivir aquí», señala Mercedes Gallizo. La directora insiste una y otra vez en que el apartamento que ocupa su hija no es tal: «Era un antiguo despacho que adaptamos. Incluso en alguna ocasión ahí se ha quedado algún familiar o amigo que ha venido a verme».
En las últimas fechas la directora de Instituciones Penitenciarias ha vivido situaciones difíciles con algunos reclusos: huelga de hambre de Ignacio de Juana Chaos, negociaciones de ETA y juicio del 11-M.
Mercedes Gallizo mantiene, una y otra vez, que tiene derecho a ser madre y a que su hija esté con ella y, además, argumenta que «cuando se arreglaron aquellas oficinas mi hija estaba fuera». EL MUNDO tiene otra versión.