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La cárcel lleva dos años con el doble de internos de su capacidad

Desde hace dos años, los presos del Centro Penitenciario de Jaén se ven obligados a compartir celda. Fue construida en 1991 para albergar a 350 reclusos. Sin embargo, durante los últimos veinticuatro meses, siempre ha habido más de 700 internos, el doble de su capacidad. La tasa de hacinamiento es de las más altas del país.

Fuente: diariojaen.es

Los datos están en la memoria que, cada año, presenta el sindicato Acaip. El presidio jiennense siempre había estado saturado. Sin embargo, a partir de 2005, se produjo “una escalada sin precedentes” en la población reclusa, según palabras del propio director del centro, Manuel Martínez. El récord absoluto llegó en septiembre de 2006, con 770 “inquilinos”. A partir de ahí, el número de internos se estabilizó y, actualmente, fluctúa entre los 730 y los 750 presos.
Esos números sitúan la tasa de hacinamiento del Centro Penitenciario de Jaén en un 207 por ciento, una de las más altas del país, según Acaip. Hay que tener en cuenta que, en 2004, ese índice se situaba en el 175 por ciento. Ha crecido casi treinta puntos en los últimos cuatro años. Y lo peor es que parece no haber visos de solución. La construcción de nuevos presidios en Andalucía no ha paliado la situación.

El problema es que la población reclusa de la provincia ha crecido en más de 150 personas en apenas dos años. También se observa que más del cincuenta por ciento de los internos tienen condenas superiores a los tres años. De hecho, actualmente, el número de preventivos, que fluctúa entre los 110 y los 140, es el mismo que en el año 2002.

De momento, esta saturación se ha solventando metiendo dos presos en todas y cada una de las celdas, es decir, poniendo literas en celdas que en principio eran individuales. Esta práctica, en principio, está en contra del reglamento. La norma dice que los internos deben estar solos en sus celdas.

marca la vida diaria. El hacinamiento también afecta a las zonas comunes, esto es, comedores, patios, salas de estar, donde la situación, según han denunciado los sindicatos de la prisión, es ya prácticamente de hacinamiento. No hay sitio para todos en los talleres y actividades que hagan pasar más rápido el tiempo entre rejas, y los programas dirigidos a la reinserción (el fin al que la Constitución consagra el confinamiento penitenciario) se complican en un ambiente tan masificado. De hecho, alrededor de un 70 por ciento de los internos son reincidentes.

Los sindicatos aseguran que la saturación se nota en la convivencia diaria del centro. De hecho, se da la circunstancia de que la falta de espacio aumenta la agresividad de los reclusos, por lo que también se incrementa, de forma significativa, el número de peleas e incidentes.

La otra cara de la moneda del aumento de la población reclusa en la provincia es que no ha venido acompañado de un crecimiento de la plantilla de funcionarios. En el Centro Penitenciario de Jaén trabajan 350 personas, las mismas que hace exactamente una década, cuando entre las paredes de la cárcel había unos quinientos internos. El catálogo de puestos de trabajo de la prisión está completo prácticamente al cien por cien. Y no está previsto que Instituciones Penitenciarias amplíe la plantilla, a pesar de las históricas reivindicaciones de los sindicatos al respecto. Tampoco han trascendido obras de ampliación en la cárcel jiennense. De hecho, el director ha descartado, en más de una ocasión, esta posibilidad.

El problema de la masificación no es exclusivo de Jaén. Veinte cárceles españolas tienen una tasa de hacinamiento por encima del 200 por ciento. La solución del Gobierno pasa por un proyecto que plantea la construcción de quince nuevos presidios, de los que tres ya están terminados. De momento, se ha conseguido frenar la tendencia al alza de los índices de saturación.

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