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Para finales de año se terminará la elevación de una parte del muro

Uno de los principales problemas que sufre la prisión en estos momentos es la caída de objetos dentro del patio de las instalaciones, ya que la cercanía de algunos edificios de mayor altura provoca este tipo de situaciones. Según el responsable de Acaip, Florencio Merino, parte de este problema estará solucionado para finales de año porque se está procediendo a la elevación del muro exterior más próximo a las viviendas con una especie de malla anclada al suelo que impide el lanzamiento de objetos que, posteriormente, provoca «enfrentamientos entre los diferentes grupos de internos».

Fuente: sur.es

Uno de los principales problemas que sufre la prisión en estos momentos es la caída de objetos dentro del patio de las instalaciones, ya que la cercanía de algunos edificios de mayor altura provoca este tipo de situaciones. Según el responsable de Acaip, Florencio Merino, parte de este problema estará solucionado para finales de año porque se está procediendo a la elevación del muro exterior más próximo a las viviendas con una especie de malla anclada al suelo que impide el lanzamiento de objetos que, posteriormente, provoca «enfrentamientos entre los diferentes grupos de internos».

Más personal.

Al margen de este asunto, el centro penitenciario requiere también del aumento de personal, tanto de seguridad como laboral. Así, Merino explicó que las instalaciones requieren un mayor número de agentes del Cuerpo Nacional de Policía, encargado de custodiar el centro, ya que la plantilla actual es insuficiente. De esta forma, recordó que cuando la Guardia Civil se encargaba de estas dependencias el servicio estaba cubierto, pero ahora con la Policía Nacional se ha visto reducido el número de efectivos a 5 y se necesita más personal para poder «cubrir todas las garitas».

La situación es similar en lo que a funcionarios de prisiones se refiere. En este sentido, el responsable de Acaip apuntó que mientras que la población reclusa ha aumentado en los últimos años, la plantilla de funcionarios se ha mantenido igual, lo que da lugar a un desfase entre internos y trabajadores. Lo ideal, en palabras de Merino, sería que la plantilla se aumentara entre 15 y 20 funcionarios, ya que ahora mismo hay unas 190 personas trabajando en el centro entre funcionarios y personal laboral, que incluye a empleados de oficinas, médicos y mantenimiento.

Y si importante es contar con la plantilla adecuada, no menos relevante es la necesidad de organizar cursos de formación para los reclusos, unas clases les permiten enfrentarse a su reinserción en la sociedad con más conocimientos. Es por este motivo que desde el centro penitenciario se desarrollan acciones formativas de carácter práctico, como albañilería, carpintería, electricidad o manipulador de alimentos, para conseguir que los presos puedan especializarse en determinados trabajos que les permitan encontrar un empleo.

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