
ACAIP - Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip) es el sindicato mayoritario en el sector
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Hace una semana un reo retuvo a un trabajador durante 15 minutos y el domingo se abortó otro supuesto secuestro.
Fuente: Diario de León
El secretario general de la Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP), Valentín Llamas, ha urgido hoy a la dirección del Centro Penitenciario de Mansilla de las Mulas que adopte las medidas oportunas para evitar que sigan los «altercados» en la cárcel.
Así lo ha reclamado hoy en rueda de prensa en León en la que ha denunciado la situación que se vive en la prisión de Mansilla, donde, según ha asegurado, el pasado miércoles un reo retuvo a un funcionario durante 15 minutos y el pasado domingo los funcionarios abortaron un supuesto plan para otro nuevo secuestro.
Según ha afirmado, a varios funcionarios, entre ellos a él, les llegaron «informaciones» sobre la posibilidad de que se produjera un secuestro el pasado domingo en el transcurso de un partido de fútbol que disputaron presos «de módulos conflictivos», presenciado por otros 150 internos.
Llamas ha explicado que, según dichas «informaciones», en el partido se iba producir una pelea, en la que diversos reos aprovecharían el revuelo para efectuar el «secuestro de un funcionario o varios».
«Tuvimos la noticia de que iba a suceder algo en el polideportivo y redoblamos la vigilancia», ha explicado Llamas, quien ha señalado que, tras esta medida, finalmente solo se produjo «una pelea entre internos en el módulo dos», uno de los más conflictivos.
Llamas, que ha considerado que estas situación está originada por el «hacinamiento» de presos en la cárcel, ha «responsabilizado» de esta situación al director general de la prisión, José Manuel Cendón, que no ha sido capaz de contener los brotes «violentos» que «han pasado de ser esporádicos a continuos».
Por todo ello, el sindicato ha reclamado la construcción de otro centro penitenciario en la provincia de León para reducir esta masificación.
Ha afirmado que el «hacinamiento» de presos en los módulos especialmente peligrosos está provocando una «situación insoportable», que hace que los funcionarios «tengan miedo por su integridad física».
Estos módulos tienen capacidad para 72 presos cada uno y, a pesar de ello, según ha dicho, en el número uno hay 93 reos, en el dos 100 y en el cuatro 120.
En estas dependencias para peligrosos, conviven «internos conflictivos» que protagonizan «casos de delincuencia violentísima» para las que «no estamos preparados», según ha dicho.
En concreto, Llamas ha denunciado la presencia de «bandas de sudamericanos, rumanos, albano-kosovares o marroquíes» que se niegan a acogerse a los programas de reeducación y «allí -en estos tres módulos para peligrosos- se agrupan todos los internos que no aceptan el sistema» y «crean guetos».
El sindicato de funcionarios ha denunciado que tan solo 50 funcionarios trabajan en tareas de vigilancia de los internos en todo el centro, y que para cada módulo masificado hay un funcionario cuando un módulo en circunstancias de ocupación normales debería estar vigilado por tres empleados.
Otras de las medidas que Llamas ha reclamado es que los 25 trabajadores que están haciendo prácticas en la cárcel «no se vayan», para poder así hacer frente a la vigilancia de los 1.741 presos internos en una cárcel que tiene capacidad para 1.088.
Asimismo, también se ha referido a los psicofármacos que se suministran a los presos, que, según ha denunciado, los funcionarios se les suministran «los martes y viernes», cuando estos se les deben dar a diario.
Por su parte, la Subdelegación del Gobierno en León, requerida por EFE, ha rehusado pronunciarse al respecto y ha remitido a Instituciones Penitenciarias, cuyo gabinete de prensa ha eludido informar sobre este asunto.