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Una aeronave civil fletada por Instituciones Penitenciarias llevó ayer desde El Altet a Santiago de Compostela a 30 internos de la prisión alicantina y a otros 15 de Valencia, Murcia y Mallorca.
Fuente: informacion.es
El Ministerio del Interior realizó ayer por vez primera en Alicante una conducción especial de presos en avión desde el aeropuerto de El Altet hasta el de Santiago de Compostela para descongestionar la masificada cárcel de Fontcalent, que tenía hasta ayer 1.200 reclusos pese a que se construyó para 450 internos. Bajo un amplio dispositivo de seguridad desplegado por la Guardia Civil, un avión fletado por Instituciones Penitenciarias recogió ayer por la mañana en el aeropuerto de El Altet a 30 presos de Fontcalent, 10 de la cárcel de Villena, 4 de la de Murcia y uno de Mallorca. El traslado se realizó sin incidentes y los internos van a ser repartidos por prisiones de Galicia, Asturias y Cantabria tras recalar ayer tarde en la prisión de Teixeiro, en La Coruña, según confirmaron a este diario fuentes de Instituciones Penitenciarias.
Antes de llegar al aeropuerto alicantino, el avión civil contratado por Instituciones Penitenciarias trasladó de Madrid a Mallorca a 43 reclusos procedentes de las prisiones de la capital española.
En Palma recogió a otros siete reclusos que tienen que asistir a juicios en la península y seis de ellos se bajaron en El Altet para ser trasladados a la cárcel de Villena, desde donde serán trasladados a las provincias donde serán juzgados. El séptimo interno de Palma se quedó en el avión y vio cómo fueron subiendo hasta 44 presos, trasladados hasta El Altet en cuatro furgones de la Guardia Civil. Los vehículos de la Guardia Civil llegaron a las diez de la mañana a la pista de El Altet, pero el avión procedente de Palma llegó a las 12.30 horas, con dos horas de retraso sobre lo previsto.
Aunque ya fueron cacheados antes de salir de prisión y no podían llevar ni cordones ni ningún objeto, agentes de una unidad especializada de la Benemérita fueron comprobando a todos los reclusos para evitar que subieran al avión con cualquier objeto susceptible de ser usado por algún preso para atentar contra su integridad o contra los guardias encargados de la custodia en el traslado. Durante esta operación de subir los presos al avión, agentes de la Guardia Civil establecieron un perímetro de seguridad para hacer frente a cualquier intento de fuga, pero la Guardia Civil no les dejó margen ni siquiera para intentarlo.
Con el traslado a Galicia de los 30 presos de Fontcalent, la cárcel alicantina bajó ayer su ocupación de 1.200 a 1.160 internos, ya que otros diez fueron conducidos a Villena. El centro alicantino espera seguir reduciendo la masificación con nuevos traslados.